El Fondo Monetario Internacional advirtió que la crisis derivada del conflicto en Irán tendrá un impacto “grande, global y asimétrico”, con consecuencias diferenciadas entre regiones y economías.
Según el organismo, la escalada de tensiones en Oriente Medio —especialmente en torno al estrecho de Ormuz— está generando volatilidad en los mercados energéticos y financieros, lo que podría traducirse en un aumento de los precios del petróleo y presiones inflacionarias a nivel mundial.
El FMI explicó que los países más dependientes de la importación de energía serían los más afectados, mientras que las economías exportadoras podrían experimentar beneficios temporales. Sin embargo, advirtió que la incertidumbre generalizada impactará negativamente en la inversión, el comercio y el crecimiento global.
Asimismo, el organismo subrayó que los efectos no serán uniformes, ya que las economías emergentes y en desarrollo enfrentarían mayores dificultades para absorber el shock, debido a su menor margen fiscal y mayor vulnerabilidad externa.
El informe también destaca que una prolongación del conflicto podría agravar las tensiones geopolíticas y generar disrupciones en las cadenas de suministro, incrementando el riesgo de una desaceleración económica a escala mundial.
En este contexto, el FMI instó a los países a reforzar sus políticas macroeconómicas, mejorar la coordinación internacional y prepararse para escenarios de alta volatilidad en los próximos meses.

