Los principales gremios de transporte urbano de Lima y Callao evalúan convocar la próxima semana un paro de 48 horas o un gran plantón, en respuesta a la creciente ola de asesinatos, atentados y cobros de cupos contra choferes y cobradores en distintos puntos de la capital. Aunque aún no existe una fecha unificada para todo el sector, varias organizaciones ya han adelantado que las acciones de protesta se concentrarían alrededor del lunes 13 y el jueves 15 de enero.
Dirigentes consultados por la prensa, entre ellos voceros de la Corporación Nacional de Empresas de Transporte (Conet) y de la Coordinadora de Empresas de Transporte Urbano, han coincidido en que “la próxima semana habrá una medida de fuerza sí o sí”. Sobre la mesa hay dos opciones: un paro de 48 horas con apagado de motores en las principales rutas de Lima y Callao, o un plantón masivo en puntos estratégicos como la Plaza San Martín, la avenida Abancay o cruces clave de las vías troncales.
Conet, presidida por Julio Rau Rau, ha sido uno de los gremios más explícitos al anunciar un apagón de motores para el jueves 15 de enero, como respuesta directa a los ataques armados registrados en los últimos días contra unidades de transporte público. Otros grupos discuten sumarse desde el lunes 13 con acciones escalonadas, lo que podría derivar en varios días consecutivos de afectación al servicio.
La principal motivación de la protesta son los hechos de violencia contra el transporte urbano, en especial en Lima Norte y Callao, donde bandas criminales exigen pagos diarios (“cupos”) a conductores y empresas bajo amenaza de ataque. Dirigentes como Héctor Vargas han sintetizado el malestar con una frase contundente: “Paramos porque nos siguen matando”, aludiendo a asesinatos recientes de choferes y atentados a combis y buses.
Los gremios sostienen que, pese a las denuncias, las medidas del Gobierno y de la Policía han sido insuficientes para frenar el avance de las mafias dedicadas a la extorsión. Reclaman operativos focalizados, desarticulación de bandas, protección específica a rutas amenazadas y participación de las autoridades municipales en la ordenación y supervisión del sistema de transporte.
Voceros gremiales han indicado que este viernes 9 de enero sostendrán reuniones internas para definir si optan por una paralización total de 48 horas o por un plantón, y para precisar la fecha definitiva y el nivel de acatamiento esperado. Se estima que, si se concreta una acción coordinada entre las principales corporaciones, podrían dejar de circular alrededor de 15.000 unidades en Lima y Callao, con impacto directo en millones de usuarios.
Mientras se afinan los detalles, los transportistas han dejado abierta la puerta al diálogo con el Ejecutivo y las autoridades locales, siempre que se presenten compromisos concretos y verificables para enfrentar la inseguridad y el cobro de cupos. De no obtener respuestas satisfactorias, insisten en que la paralización será el primer paso de una escalada mayor de protestas durante el año.

