El gremio de transporte urbano de Lima y Callao descartó la realización de un paro general para este martes 17 de febrero, pese a la creciente preocupación ciudadana por la inseguridad y los recientes ataques contra conductores de buses en la capital.
En las últimas horas se había generado expectativa sobre una posible paralización de rutas, luego de una jornada de protestas de diversas empresas del sector y de la suspensión de servicios en solidaridad con la compañía El Rápido, cuyo chofer fue asesinado el fin de semana en San Martín de Porres. Tras una asamblea de dirigentes, los gremios acordaron no convocar a un paro este 17 de febrero, aunque dejaron abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza si el Gobierno no ofrece garantías efectivas de seguridad para transportistas y usuarios.
El presidente de la Coordinadora de Transporte Urbano de Lima y Callao, Héctor Vargas, indicó que continúan las coordinaciones entre empresas y asociaciones para evaluar una próxima paralización frente a los ataques armados y extorsiones que afectan a choferes y cobradores. Los dirigentes demandan al Ministerio del Interior y a la Policía Nacional estrategias específicas contra bandas criminales que operan en corredores y paraderos, así como operativos focalizados en las zonas con mayor incidencia de violencia.
Policías y manifestantes con pancartas «Víctimas del SICARE» junto a autobús rojo en protesta callejera en Lima
Aunque la suspensión del paro evita un colapso inmediato del servicio de transporte en Lima y Callao, el anuncio mantiene un clima de incertidumbre entre los usuarios, que temen nuevas interrupciones de rutas en los próximos días. Especialistas advierten que la combinación de inseguridad ciudadana, precariedad laboral en el sector y ausencia de una reforma integral del transporte puede derivar en más conflictos si no se implementan soluciones estructurales.

