Expertos en otorrinolaringología advierten que forzar la voz al gritar o animar en un concierto puede provocar lesiones en las cuerdas vocales, que en situaciones extremas podrían volverse permanentes si no se toman medidas de cuidado y reposo vocal adecuados.
La pérdida de voz después de un concierto, partido o evento con gritos prolongados es frecuente y, en muchos casos, reversible, pero la repetición constante de estos episodios o el abuso vocal durante varias jornadas puede derivar en inflamación crónica, ronquera persistente o lesiones traumáticas, como nódulos o hemorragias en las cuerdas vocales, destacan especialistas.
Los profesionales subrayan la importancia de distinguir entre una molestia temporal y un problema que requiere atención médica, sobre todo si la ronquera persiste más allá de unos días. En casos de uso intensivo de la voz sin descanso, los daños pueden requerir tratamiento especializado.
Las lesiones en la voz no sólo afectan la comunicación habitual, sino que pueden comprometer actividades profesionales en cantantes, oradores o personas que dependen de su voz para trabajar. Por ello, se recomienda moderar la intensidad de los gritos, hidratarse y permitir periodos de reposo entre eventos ruidosos.
