La ocurrencia de varios terremotos de considerable magnitud en distintos puntos de Sudamérica durante las últimas semanas no significa necesariamente que exista una relación entre ellos, explicó el Instituto Geofísico del Perú (IGP). La aclaración se produce después del terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia y de los movimientos sísmicos ocurridos previamente en Venezuela.
El presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera, explicó que los terremotos responden a procesos tectónicos propios de las zonas donde se producen. Aunque Sudamérica forma parte de una región con intensa actividad sísmica, la coincidencia temporal entre varios eventos no permite establecer que uno haya provocado otro. Para determinar una eventual relación se requiere analizar la ubicación, profundidad, mecanismos de ruptura y características de cada terremoto.
El terremoto ocurrido en Colombia alcanzó una magnitud de 7,4 y provocó una emergencia de gran magnitud, mientras que otros movimientos registrados en la región han tenido características diferentes. El IGP recordó que la actividad sísmica forma parte de la dinámica natural de la corteza terrestre y que no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un gran terremoto.
La sucesión de sismos, por tanto, no debe interpretarse como una señal de que necesariamente se aproxima un terremoto de mayor magnitud en otro país. Los especialistas recomiendan mantener la preparación y las medidas de prevención, especialmente en países como Perú, donde la actividad sísmica es permanente.

