Un nuevo análisis de datos de salud sugiere que niveles de colesterol muy bajos podrían estar asociados con riesgos para la salud, poniendo en duda la idea de que “cuanto más bajo, mejor” debe ser siempre el objetivo.
El estudio, que incluyó a cientos de miles de adultos, encontró que tanto colesterol alto como niveles excesivamente bajos de colesterol total y LDL —el llamado “colesterol malo”— pueden asociarse con una mayor mortalidad. Los hallazgos se suman a estudios previos que muestran una relación más compleja entre los niveles de colesterol y la salud que la que inicialmente se creía.
Los resultados han generado debate entre médicos y científicos porque, aunque reducir el colesterol LDL con tratamientos como las estatinas está asociado con menor riesgo de eventos cardiovasculares, niveles extremadamente bajos podrían estar vinculados en algunos grupos a otros problemas de salud, como mayor riesgo de hemorragias o de mortalidad por causas distintas a las cardiacas.

Expertos en salud cardiovascular señalan que el colesterol cumple funciones esenciales en el organismo, incluyendo la síntesis de hormonas y la integridad de las membranas celulares, por lo que existe incertidumbre sobre hasta qué punto es seguro reducirlo sin considerar el contexto individual de cada paciente.
Los autores del análisis y otros especialistas llaman a evaluar los objetivos de tratamiento de manera más personalizada, en lugar de aplicar una meta única de colesterol extremadamente bajo para todos. También destacan que se necesitan más estudios a largo plazo para comprender mejor los efectos de mantener niveles muy bajos de colesterol a lo largo del tiempo. La discusión llega en un momento en el que nuevas guías médicas continúan promoviendo metas más estrictas de colesterol para prevenir enfermedades cardiovasculares, lo que subraya la necesidad de equilibrar los beneficios de la reducción con posibles riesgos asociados a cifras demasiado bajas.

