Investigadores ecuatorianos, estadounidenses y peruanos han descrito una nueva especie de rana terrestre, Pristimantis fergusoni, en los bosques montanos altos de los Andes orientales de Ecuador, según el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO). El descubrimiento resalta la riqueza biológica de la región y urge su conservación ante amenazas ambientales.
Características Distintivas
Esta rana espinosa mide entre 25-30 mm, con hocico corto y papila en la punta (más notoria en machos), tubérculos cónicos en párpados y talones, y coloración dorsal variable: verde lima, naranja claro o canela. Destaca su vientre e inglés escarlata intenso (especialmente en hembras) y iris amarillo con franja horizontal anaranjada, diferenciándola de congéneres andinos.
Análisis filogenéticos confirman su pertenencia a un clado de ranas espinosas andinas, basado en recolecciones de campo (2008-2023) y pruebas moleculares en laboratorios de Quito.
Hábitat Restringido
Endémica de las reservas Cerro Candelaria y Chamana, en el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay (Tungurahua), habita entre 2.972 y 3.200 m s.n.m. en bosques montanos superiores con hierbas y arbustos. Su distribución limitada la clasifica como «Datos Insuficientes» por UICN, vulnerable a cambio climático y deforestación.
El INABIO enfatiza: «Refuerza la importancia del valle alto del río Pastaza, donde se han descrito al menos 30 especies estrabomántidas en décadas recientes». Este hallazgo, publicado en revistas científicas, subraya la urgencia de proteger ecosistemas andinos.

