El gobierno de Irán anunció la implementación de un período de dos semanas de “paso seguro” para embarcaciones que transiten por el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial.
Según informaron autoridades iraníes, el tránsito estará permitido, pero será coordinado y supervisado por sus Fuerzas Armadas, en un intento por mantener el control de la zona en medio de la reciente escalada de tensiones en la región.
La medida busca reducir la presión internacional y garantizar el flujo de petróleo y gas, luego de semanas marcadas por incidentes y amenazas que pusieron en riesgo la estabilidad del comercio global.
El estrecho de Ormuz es clave para el transporte de hidrocarburos, ya que por esta vía circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, lo que convierte cualquier restricción en un factor de impacto inmediato en los mercados internacionales.
Analistas consideran que este anuncio podría interpretarse como un gesto de distensión por parte de Irán, aunque advierten que el control militar del paso mantiene un alto nivel de incertidumbre sobre la seguridad real en la zona.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación, mientras se evalúan los efectos de esta decisión en los precios del petróleo y en la estabilidad geopolítica de Oriente Medio.

