La NASA anunció el aplazamiento de su programa para llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar, fijando ahora como horizonte el año 2028, lo que prolonga la espera de una misión tripulada a la Luna por más de medio siglo desde la última vez que el ser humano la pisó en 1972.
El nuevo cronograma forma parte del programa Artemis, iniciativa con la que la agencia espacial estadounidense busca no solo regresar a la Luna, sino establecer una presencia sostenible en su superficie como paso previo a futuras misiones a Marte.
Entre las razones del retraso figuran desafíos técnicos, ajustes presupuestarios y la necesidad de garantizar la seguridad de los sistemas involucrados, incluyendo el cohete Space Launch System y la nave tripulada Orion. A ello se suman los avances aún en desarrollo del módulo de alunizaje, en el que participan empresas privadas.
La última misión tripulada en llegar a la Luna fue la Apolo 17, que marcó el cierre de una era en la exploración espacial. Desde entonces, diversas misiones no tripuladas han ampliado el conocimiento científico del satélite natural, pero el retorno humano ha enfrentado múltiples postergaciones.
El programa Artemis contempla una serie de misiones progresivas: pruebas orbitales, vuelos tripulados alrededor de la Luna y, finalmente, el alunizaje. Con el nuevo calendario, la expectativa de ver nuevamente a astronautas caminando sobre la superficie lunar se traslada a finales de esta década.
Pese al retraso, la NASA ha reiterado su compromiso con el proyecto, destacando que el objetivo es garantizar una misión segura y sostenible que marque el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial.

