Las navieras Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk, dos de los mayores operadores de portacontenedores del mundo, anunciaron la suspensión temporal del tránsito de sus buques por el estrecho de Ormuz, en medio de la creciente escalada bélica y de seguridad en la región del Golfo. La medida implica paralizar una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, clave para el transporte de hidrocarburos y mercancías entre Asia, Oriente Medio y Europa.
Maersk comunicó a sus clientes que detiene “todos los cruces de buques en el estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso” y advirtió que los servicios que normalmente hacen escala en puertos del golfo Pérsico sufrirán retrasos, desvíos o ajustes de horario, mientras redirige varios itinerarios alrededor del cabo de Buena Esperanza para garantizar la seguridad de tripulaciones y cargamentos. En paralelo, MSC ordenó a sus buques que se pongan a salvo fuera de la zona y suspendió la aceptación de nuevos cargamentos con destino o tránsito por dicho paso marítimo, a la espera de que las condiciones de navegación sean consideradas nuevamente seguras.
Estas decisiones se producen después de que la Guardia Revolucionaria iraní comunicara por radio a distintas embarcaciones que el estrecho estaba “cerrado” y que no era seguro cruzarlo debido a la confrontación militar con Estados Unidos e Israel, así como a recientes ataques contra varios buques en la zona. Las aseguradoras marítimas también han restringido su cobertura en el área, lo que ha llevado a otros operadores a limitar o detener sus operaciones en Ormuz, reforzando el temor a nuevas disrupciones en las cadenas globales de suministro y en el mercado energético internacional.

