El joven matador salmantino Marco Pérez se convirtió en la gran figura de la primera corrida de la Feria Internacional del Sol de Mérida al indultar un toro de la ganadería Rancho Grande y cortar dos orejas simbólicas, en una tarde que ha sido calificada de histórica por la afición venezolana. El encierro, que había levantado gran expectación en los días previos, cumplió con las altas expectativas y permitió al torero cuajar una faena de máxima entrega y temple que terminó con el perdón de la vida del astado.
La plaza registró una importante entrada y confirmó el buen momento que vive la tauromaquia en Venezuela, con un público volcado y una feria que se consolida como uno de los ciclos más atractivos de la temporada americana. La actuación de Marco Pérez, junto al resto de la terna, refuerza además el vínculo taurino entre España y Venezuela, en un año en el que Mérida aspira a situarse de nuevo en el mapa grande de las ferias internacionales.

