Diversos estudios recientes confirman que el Marte primitivo fue un mundo con clima relativamente cálido, abundante agua líquida y una atmósfera mucho más espesa que la actual, capaz de sostener ríos, lagos e incluso océanos poco profundos. Sin embargo, a lo largo de miles de millones de años el planeta rojo perdió la mayor parte de su aire y de su agua superficial, transformándose en el desierto frío y seco que conocemos hoy.
Un Marte antiguo cálido, húmedo y con aire denso
Misiones orbitales y rovers han identificado valles fluviales, deltas y minerales que solo se forman en presencia de agua líquida, lo que apunta a un pasado prolongado con ríos y lagos activos. Modelos climáticos y análisis de sedimentos sugieren que, durante la llamada época Noeica (hace más de 3.700 millones de años), Marte tuvo una atmósfera mucho más gruesa y rica en gases de efecto invernadero que permitían temperaturas compatibles con agua líquida en superficie, pese a que el Sol era entonces más débil.
Un trabajo reciente, basado en datos del rover Perseverance en el cráter Jezero, encontró arcillas ricas en aluminio que se forman bajo lluvias intensas y climas de tipo “invernadero”, lo que respalda la visión de un Marte antiguo más parecido a la Tierra húmeda que a un mundo helado. Otros estudios indican que esa atmósfera pudo contener grandes cantidades de dióxido de carbono y posiblemente hidrógeno, que amplificaban el efecto invernadero.
Cómo perdió Marte su atmósfera y su agua
La clave del cambio extremo está en la pérdida progresiva de la atmósfera: al ser Marte un planeta pequeño, con menos masa y un campo magnético débil o inexistente durante gran parte de su historia, el viento solar fue arrancando sus gases hacia el espacio. A medida que la atmósfera se adelgazaba, el efecto invernadero se debilitó y las temperaturas cayeron, haciendo cada vez más difícil la presencia estable de agua líquida en superficie.
Al mismo tiempo, parte del agua marciana se habría perdido por fotodisociación (la radiación ultravioleta rompe las moléculas de agua y el hidrógeno, muy ligero, escapa al espacio), mientras que otra fracción quedó atrapada como hielo en el subsuelo o incorporada en minerales hidratados. Evidencias isotópicas apuntan a que falta un “sumidero” de carbonatos capaz de explicar todo el CO₂ que debió de existir, lo que indica que el proceso de transformación pudo ser complejo y gradual, con varias transiciones climáticas.
¿Por qué cambió tanto? Hipótesis principales
Los científicos manejan varios factores que, combinados, explican el giro drástico de Marte:
- Pérdida del campo magnético global, que dejó la atmósfera expuesta a la erosión del viento solar.
- Menor gravedad que la Tierra, que facilita el escape de gases ligeros al espacio.
- Disminución del vulcanismo con el tiempo, reduciendo el aporte de gases de efecto invernadero que reponían la atmósfera.
- Grandes impactos de meteoritos, que pudieron expulsar parte del aire y alterar el clima en episodios extremos.
Estudios recientes hablan incluso de “siete grandes transiciones climáticas” a lo largo de la historia marciana, con fases intermitentes en las que el planeta recuperaba temporalmente condiciones aptas para agua líquida, antes de volverse definitivamente frío y árido. Comprender estos cambios no solo ayuda a reconstruir si Marte fue habitable, sino también a entender la evolución climática de otros mundos —incluida la propia Tierra— en escalas de tiempo geológicas.

