El gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo regresó esta madrugada al país tras pasar 448 días detenido en Venezuela, donde fue considerado rehén del régimen de Nicolás Maduro. El uniformado aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza a bordo de un vuelo gestionado con apoyo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), y fue recibido por su esposa, María Alexandra Gómez, así como por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y otras autoridades nacionales.
Gallo había sido víctima de desaparición forzada el 8 de diciembre de 2024, cuando ingresó desde Colombia a Venezuela por el puente internacional Francisco de Paula Santander para visitar a su pareja y a su hijo. Sin exhibir pruebas ni permitir defensa alguna, el gobierno de Maduro lo acusó de espionaje, lo mantuvo incomunicado y lo confinó en la cárcel de El Rodeo 1, en condiciones denunciadas como detención arbitraria y secuestro político por organismos internacionales y por el propio Estado argentino.
Según relató su entorno, uno de los puntos de quiebre para su liberación fue una huelga de hambre iniciada por presos extranjeros que exigían ser incluidos en la ley de amnistía aprobada para presos políticos, lo que forzó al régimen a flexibilizar su postura. Paralelamente, el Gobierno argentino presentó reclamos ante la OEA, la ONU y la Corte Penal Internacional, y mantuvo gestiones diplomáticas hasta lograr su excarcelación y repatriación.
En un mensaje difundido en redes sociales, la Cancillería y el Ministerio de Seguridad celebraron el retorno de Gallo y ratificaron que Argentina continuará trabajando por la liberación del también ciudadano argentino Germán Giuliani y de todas las personas privadas de libertad por motivos políticos en Venezuela.

