Un reciente artículo científico-divulgativo aclara que el squirting y la eyaculación femenina no son lo mismo: se originan en estructuras distintas, tienen composiciones diferentes y cumplen funciones fisiológicas específicas.
Qué es el squirting
Especialistas citados en el trabajo explican que el squirting es la expulsión de una gran cantidad de líquido transparente desde la vejiga a través de la uretra, generalmente durante una intensa excitación sexual o el orgasmo. Análisis bioquímicos han demostrado que este fluido es, en esencia, orina muy diluida, ya que contiene urea, ácido úrico y creatinina, aunque sin el color ni el olor habituales de la orina.
La sexóloga entrevistada detalla que, durante el encuentro sexual, la vejiga puede llenarse de forma rápida y anómala, mientras el esfínter urinario se relaja por la excitación, lo que facilita la salida del líquido en forma de “chorro”. Por eso, el squirting se considera un mecanismo de autolimpieza y autocuidado genital, y no una “prueba” de placer o desempeño sexual.
Qué es la eyaculación femenina
En cambio, la eyaculación femenina se refiere a la emisión de una pequeña cantidad —en torno a 1 mililitro— de un líquido blanquecino y más denso, que procede de las glándulas parauretrales o de Skene, consideradas la “próstata femenina”. Este fluido se expulsa también por la uretra, pero su composición incluye antígeno prostático específico (PSA), fructosa y glucosa, similar a la secreción seminal masculina, y se relaciona con una función protectora y antiséptica de la uretra.
Los estudios citados señalan que la eyaculación femenina puede ocurrir con o sin orgasmo y suele ser mucho menos abundante que el squirting, lo que hace que muchas mujeres la confundan con la simple lubricación vaginal. La estimulación intensa de la zona parauretral, a veces llamada erróneamente “punto G”, suele estar implicada en la aparición de este tipo de eyaculación.
Por qué importa distinguirlos
Las y los expertos subrayan que diferenciar entre squirting y eyaculación femenina tiene valor informativo, pero advierten que centrarse demasiado en “lograr” estos fenómenos puede distraer del placer y de la comunicación sexual. Ambos procesos son respuestas fisiológicas normales, no obligatorias, y no todas las mujeres podrán experimentarlos ni con la misma intensidad.
En lugar de asumir que el squirting es “falso” o que toda eyaculación femenina es orina, la literatura científica reciente aboga por hablar abiertamente de estas experiencias, desmontar mitos difundidos por la pornografía y reforzar una visión más informada y menos estigmatizante de la sexualidad femenina.

