El periodista venezolano Ramón Centeno, liberado hace un mes tras cuatro años de prisión, enfrenta graves trabas judiciales que retrasan una intervención quirúrgica vital para su cadera, agravando su delicado estado de salud.
Antecedentes de la detención y excarcelación
Centeno fue arrestado en 2022 y recluido en el Comando Nacional Antidrogas (CNA), acusado de tráfico de influencias y usurpación de funciones, cargos que denunció como persecución política.
Durante su reclusión sufrió un accidente que dañó su cadera derecha, requiriendo silla de ruedas; su madre falleció poco después de su excarcelación el 14 de enero de 2026, en el marco de la «Operación Resolución Absoluta».
Diagnóstico médico y necesidad urgente
El 19 de febrero, el doctor Leopoldo Maizo dictaminó un «aflojamiento séptico de material de osteosíntesis» en la cadera, programando cirugía para el 26 de febrero en un centro privado por la crisis hospitalaria venezolana.
Médicos forenses previos recomendaron atención multidisciplinaria urgente por infecciones, dolor crónico, hipertensión y problemas psiquiátricos derivados de la cárcel.
Barreras impuestas por la justicia
La jueza Sabrina Montes de Oca exige una nueva evaluación forense antes de autorizar el procedimiento, postergando la operación y obligando a Centeno a asistir a audiencias en silla de ruedas, violando sus derechos humanos según defensores.
A pesar de informes médicos y recaudación de fondos impulsada por el gremio periodístico, la burocracia judicial mantiene en vilo la intervención, exponiendo al comunicador a riesgos letales.
Reacciones y llamados a la acción
Centeno declaró: «Soy un sobreviviente y mi prioridad es volver a caminar las calles de Venezuela», mientras organizaciones como IPYS y CNP exigen libertad plena y atención médica inmediata para presos políticos excarcelados.
Este caso ilustra la precariedad de las liberaciones condicionadas en Venezuela, donde persigue judicialmente a disidentes incluso tras soltarlos, alertó la CIDH recientemente.

