Óscar Martínez, periodista salvadoreño exiliado en México tras revelar los pactos de Nayib Bukele con las pandillas, sostiene que El Salvador “aún no ha visto” la versión más violenta del presidente, al que describe como un “dictador” con “proyecto personal” y una visión mesiánica de sí mismo. Advierte que el verdadero punto de inflexión llegará cuando Bukele pierda popularidad, momento en que, según él, podría intensificar todavía más la represión.
Martínez denuncia que “uno de cada 57 salvadoreños” está encarcelado sin un proceso justo y que más de 90.000 personas, muchas sin tatuajes ni antecedentes, “se pudren en cárceles” bajo el régimen de excepción. Señala que miles de quienes sufrieron a las pandillas ahora padecen abusos del propio Estado y que gran parte de la sociedad, golpeada por la violencia y la pobreza, ha aceptado sacrificar derechos civiles a cambio de seguridad inmediata.
El periodista subraya que Bukele controla “el poder absoluto del Estado”, desde jueces hasta Fiscalía, lo que deja a los críticos sin garantías ni vías de protección, y asegura que alrededor del 70% de los reporteros independientes se han visto forzados al exilio. Recuerda, además, que investigaciones de El Faro documentaron cómo Bukele llegó a la Alcaldía de San Salvador y luego a la Presidencia gracias a pactos con pandillas que incluyeron pagos, beneficios penitenciarios y apoyo electoral, acuerdos que se rompieron tras la masacre de 88 personas en marzo de 2022, cuando el mandatario viró al régimen de excepción.
Martínez critica también la “profunda pusilanimidad” de buena parte de la comunidad internacional, que, pese a conocer las violaciones constitucionales para permitir su reelección y la deriva autoritaria, ha preferido guardar silencio o legitimar al presidente salvadoreño, incluso con gestos simbólicos como la presencia de jefes de Estado en su toma de posesión.
