El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, anunció el inicio de una “guerra abierta” contra los talibanes en Afganistán, tras una escalada de enfrentamientos y ataques cruzados a lo largo de la frontera común entre ambos países. La declaración se produjo en medio de una nueva ofensiva militar paquistaní que incluyó bombardeos aéreos sobre Kabul y otras zonas estratégicas en territorio afgano, horas después de que fuerzas de Afganistán lanzaran un ataque contra puestos fronterizos paquistaníes.
Durante la madrugada, fuertes explosiones sacudieron la capital afgana, donde testigos reportaron al menos tres detonaciones y el sobrevuelo de aviones de combate en distintos sectores de la ciudad. El gobierno talibán denunció también ataques en las provincias de Kandahar y Paktia, y acusó a Islamabad de violar su soberanía y de causar víctimas civiles, incluyendo mujeres y niños, en operativos que Pakistán califica como “ataques de precisión” contra campamentos de militantes.
Según las autoridades paquistaníes, los bombardeos responden a una serie de atentados suicidas y ofensivas armadas atribuidas a grupos insurgentes que operan desde territorio afgano, responsables de decenas de muertes en los últimos días. Kabul, por su parte, sostiene que sus acciones militares en la frontera fueron una respuesta a anteriores ataques aéreos paquistaníes que dejaron numerosas víctimas civiles y asegura haber tomado control de varios puestos militares de Pakistán en la zona limítrofe.
La escalada bélica pone en serio riesgo los esfuerzos de mediación impulsados por Qatar y otras potencias regionales para mantener un frágil alto el fuego entre ambos países, que ya se había visto debilitado por los continuos incidentes fronterizos de los últimos meses. Analistas advierten que una “guerra abierta” entre Pakistán y el gobierno talibán podría desestabilizar aún más Asia Central, incrementar los flujos de desplazados y reactivar redes yihadistas en la región.

