Los precios internacionales del petróleo superaron los 100 dólares por barril, impulsados por la escalada del conflicto en Medio Oriente y los temores sobre posibles interrupciones en el suministro energético global.
El incremento del crudo se produce en medio de tensiones militares en la región, que ya entran en su segunda semana sin señales claras de desescalada. Analistas advierten que la inestabilidad geopolítica ha generado volatilidad en los mercados energéticos y financieros, con caídas en bolsas internacionales y presiones inflacionarias en varias economías.
Diversos gobiernos y organismos internacionales observan con preocupación el impacto que un prolongado conflicto podría tener en el crecimiento económico global. En Europa, ministros de Finanzas analizan el efecto del encarecimiento del petróleo y del gas sobre la inflación y el crecimiento económico del bloque.
Especialistas señalan que, si los precios del crudo se mantienen en niveles elevados durante un período prolongado, podría aumentar el riesgo de estanflación, es decir, un escenario caracterizado por alta inflación combinada con bajo crecimiento económico.
La evolución del conflicto y la estabilidad del suministro energético en rutas estratégicas serán factores determinantes para el comportamiento de los mercados internacionales en las próximas semanas.

