El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, anunció que ha dado instrucciones a su ministro de Exteriores para iniciar “una negociación justa y equitativa” con Estados Unidos, después de semanas de crecientes tensiones y amenazas militares del gobierno de Donald Trump. El mandatario explicó que la decisión responde a solicitudes de “gobiernos amigos” de la región que le pidieron atender la propuesta de diálogo formulada por la Casa Blanca para abordar, principalmente, el programa nuclear iraní.
En un mensaje difundido en la red social X, Pezeshkian señaló que cualquier conversación con Washington deberá darse en un “entorno adecuado, libre de amenazas y expectativas irrazonables” y estar guiada por los principios de “dignidad, prudencia y conveniencia” para Irán. Subrayó además que las negociaciones solo avanzarán dentro del marco de los intereses nacionales iraníes, dejando claro que no aceptará imposiciones unilaterales ni presiones que vulneren la soberanía del país.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte presión por parte de la Administración Trump, que ha desplegado buques de guerra en la región, algunos en maniobras conjuntas con unidades navales israelíes, como mensaje disuasorio frente a Teherán. Estos movimientos militares buscan forzar a Irán a volver a la mesa de negociación sobre su programa nuclear, interrumpido tras la escalada de tensión con Israel y la crisis regional desatada en 2025.
Diversos países del entorno, entre ellos Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Azerbaiyán y Jordania, han trasladado a Irán que no permitirán el uso de su territorio para eventuales ataques contra la República Islámica, al tiempo que han alentado a ambas partes a apostar por la vía diplomática. Estas capitales se han presentado como mediadoras informales, presionando a Teherán para que responda a la oferta de diálogo de Washington y evitando una mayor desestabilización en Oriente Medio.
La apertura de Pezeshkian marca un posible punto de inflexión en las relaciones entre Irán y Estados Unidos, deterioradas durante años por sanciones, rupturas de acuerdos nucleares y episodios de confrontación militar indirecta. Sin embargo, analistas advierten que el tono amenazante de Trump y las condiciones que imponga la Casa Blanca podrían dificultar la creación de ese “entorno propicio” que Teherán considera indispensable para avanzar hacia un entendimiento real y duradero.
