Incluso cuando no interactúas con tu teléfono móvil, el dispositivo sigue intercambiando datos en segundo plano con servidores y servicios conectados, en un flujo continuo que la mayoría de los usuarios pasa por alto.
Expertos en ciberseguridad señalan que los smartphones mantienen una comunicación constante con los servidores de fabricantes, aplicaciones y servicios de nube para sincronizar mensajes, comprobar actualizaciones del sistema y recibir notificaciones, funciones que requieren transmisión de datos, aunque la pantalla esté apagada.
Además de estas tareas necesarias, el teléfono puede enviar identificadores únicos del dispositivo y datos de uso, como registros de errores o estado del sistema, que sirven para diagnósticos o mejoras, pero también pueden ser utilizados con fines de publicidad personalizada o análisis de comportamiento del usuario.
Especialistas advierten que esa actividad “invisible” no siempre es esencial y puede implicar envíos innecesarios de información sensible, como patrones de ubicación o hábitos de uso, que forman parte de perfiles analíticos usados por terceros sin la plena conciencia del propietario del teléfono.
Para limitar este flujo de datos, se recomienda a los usuarios revisar y restringir permisos de aplicaciones, desactivar sincronizaciones automáticas innecesarias y limitar el uso de datos en segundo plano desde los ajustes del sistema operativo.
