Una investigación en curso ha destapado un sofisticado esquema de lavado de activos en el que bandas criminales utilizaban casas de apuestas —tanto físicas como en línea— para dar apariencia legal a grandes sumas de dinero provenientes de actividades ilícitas.
De acuerdo con fuentes vinculadas al caso, el mecanismo consistía en introducir efectivo en plataformas de apuestas mediante múltiples cuentas, muchas de ellas a nombre de terceros. Luego, se realizaban apuestas de bajo riesgo o incluso coordinadas, con el fin de justificar movimientos de dinero sin levantar sospechas.
Tras varias transacciones, los implicados retiraban los fondos como si se tratara de ganancias legítimas, logrando así “blanquear” el dinero e incorporarlo al sistema financiero formal. En algunos casos, se detectó el uso de identidades falsas y redes de colaboradores que facilitaban la rotación del dinero.
Las autoridades han señalado que este tipo de prácticas se ha incrementado debido al crecimiento del sector de apuestas y a la dificultad de controlar en tiempo real las operaciones, especialmente en entornos digitales.
El caso es seguido por unidades especializadas en crimen organizado y lavado de activos, que no descartan la conexión con delitos como narcotráfico, trata de personas y extorsión. Asimismo, se investiga la posible complicidad o negligencia de algunas plataformas que habrían permitido operaciones sospechosas sin los debidos controles.
Expertos advierten que este tipo de esquemas representa un desafío creciente para los sistemas de supervisión financiera, por lo que insisten en reforzar los mecanismos de verificación de identidad, monitoreo de transacciones y cooperación internacional.
El avance de la investigación podría derivar en sanciones severas, cierre de establecimientos y nuevas regulaciones para el sector, en un intento por frenar el uso de las apuestas como canal para el blanqueo de capitales.

