El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, instó a los gobiernos europeos a alinearse estrechamente con Washington para “recuperar el dominio occidental” en el mundo, reivindicando sin “debilidad ni vergüenza” la herencia cultural y política compartida entre ambos lados del Atlántico. En su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el jefe de la diplomacia de Donald Trump sostuvo que Europa y EE.UU. “están destinados a estar juntos” y que deben liderar un nuevo ciclo de prosperidad frente al avance de potencias rivales como China y Rusia.
Rubio planteó que la alianza transatlántica debe abandonar la “ilusión” de un orden global liberal basado solo en reglas y comercio, y apostar por la defensa explícita de la soberanía, los valores nacionales y lo que definió como la “civilización occidental”. En esa línea, llamó a una reindustrialización a ambos lados del Atlántico para reconstruir capacidades manufactureras, asegurar cadenas de suministro y reducir la dependencia de “rivales estratégicos” en bienes y minerales críticos.
El mensaje combinó garantías de apoyo a los aliados europeos con advertencias sobre la necesidad de que asuman mayor responsabilidad en su propia defensa y se acerquen más a la agenda de Trump. Rubio subrayó que Washington está dispuesto a actuar en solitario si es necesario, pero que su “preferencia y esperanza” es hacerlo junto a Europa en una “alianza revitalizada” que no acepte un declive gestionado de Occidente.
Sus palabras han generado críticas entre sectores políticos europeos, dirigentes de la oposición demócrata en Estados Unidos y organizaciones de derechos humanos, que ven en este discurso un llamamiento a una visión “supremacista” de la cultura occidental. Rubio replicó que no busca convertir a Europa en “vasallo” de EE.UU., sino en socio fuerte y orgulloso de su propia tradición, y defendió que “cuanto más fuerte es cada uno, más fuerte es la OTAN”.

