La empresa pública Sedapal empezará a cobrar desde enero un nuevo esquema tarifario que implicará, para la mayoría de usuarios residenciales de Lima y Callao, un incremento promedio de entre 6 y 8 soles mensuales en sus recibos de agua, dentro de un rebalanceo nacional que alcanza a 31 empresas de saneamiento. El ajuste se verá reflejado en los recibos que comenzarán a llegar en febrero y forma parte de la aplicación del Decreto Legislativo N.º 1620, que ordena actualizar las tarifas para cubrir costos reales de operación, mantenimiento e inversiones.
De acuerdo con la Sunass y las resoluciones publicadas en El Peruano, la tarifa de agua potable en Lima se incrementará alrededor de 12% para usuarios residenciales —tanto de la categoría social como doméstica— y cerca de 20% para los usuarios no residenciales, como comercios, industrias y entidades del Estado. En términos prácticos, una familia vulnerable que consume 16 m³ al mes pasará de pagar aproximadamente S/ 60,20 a unos S/ 67,90, mientras que un hogar no pobre con el mismo consumo verá su recibo subir de S/ 69,20 a alrededor de S/ 76,90, lo que supone un aumento en el rango de 6 a 8 soles mensuales.
Además del costo por metro cúbico, el regulador ha actualizado el cargo fijo mensual que se aplica a todos los usuarios, independientemente del consumo, el cual se fijó para Lima y Callao en S/ 6,32. Este componente también se ajusta por inflación y forma parte de la estructura que, según la Sunass, busca reflejar mejor los costos de tener la red disponible, aunque ha generado críticas por impactar incluso en usuarios de bajo consumo.
El aumento en Sedapal se enmarca en un proceso más amplio que involucra a prestadoras como Sedapar (Arequipa), Sedalib (La Libertad) y otras empresas municipales y regionales de agua, cuyos usuarios también verán incrementos en sus recibos desde 2026. La Sunass sostiene que, en muchos casos, las tarifas actuales no cubren los costos de operación ni permiten financiar obras urgentes de ampliación y mejora de los servicios de agua potable y alcantarillado.
En el caso específico de Lima y Callao, se ha advertido que, con la nueva metodología y si se incorporan plenamente los costos de inversión previstos, las tarifas podrían incluso duplicarse en el largo plazo. En algunas regiones, donde las brechas de infraestructura son mayores, el regulador ha estimado que los ajustes acumulados podrían llegar a multiplicar por siete las tarifas vigentes, aunque de manera gradual.
Sedapal y la Sunass argumentan que el incremento permitirá financiar proyectos de envergadura, como una tercera planta en La Atarjea, nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales y ampliación de redes para llevar agua potable a zonas que aún carecen de servicio continuo. También se busca mejorar la calidad, presión y continuidad del suministro en sectores donde todavía hay cortes frecuentes o racionamiento.
El regulador añade que, sin un ajuste tarifario, sería inviable cerrar las brechas de inversión estimadas y garantizar la sostenibilidad del sistema de saneamiento, en un contexto de crecimiento urbano y estrés hídrico. No obstante, organizaciones de consumidores han advertido que los aumentos deben ir acompañados de una fiscalización estricta del uso de los recursos y de metas verificables de mejora del servicio.
Para un hogar promedio de Lima y Callao con consumo de 16 m³ al mes, el aumento se traduce en aproximadamente S/ 7,7 adicionales en el recibo, lo que refuerza la percepción de un encarecimiento en el rango de 6 a 8 soles para la mayoría de usuarios residenciales. En un contexto de ingresos ajustados y encarecimiento de otros servicios, el alza es vista por muchas familias como una nueva presión sobre su economía doméstica.
Los usuarios comerciales e industriales serán los más golpeados en términos absolutos: estimaciones recogidas por la prensa económica señalan incrementos mensuales de hasta S/ 42 o S/ 45 para consumos similares, lo que podría trasladarse parcialmente a los precios de bienes y servicios. Frente a las críticas, la Sunass ha reiterado que existen tarifas sociales y mecanismos focalizados para usuarios vulnerables, aunque estos cubren solo a una parte de la población atendida por Sedapal.

