A raíz de la entrada en vigor en diciembre de 2025 de la ley australiana que prohíbe que menores de 16 años accedan a las principales redes sociales, varios países han comenzado a plantear medidas similares ante crecientes preocupaciones por los efectos de estas plataformas en la salud mental y el bienestar de niños y adolescentes.
Francia está avanzando con un proyecto de ley que establecería 15 años como edad mínima para usar redes sociales, lo que la convertiría en el segundo país del mundo, después de Australia, en adoptar una prohibición de ese tipo. La medida ya fue aprobada en la Asamblea Nacional y ahora pasa al Senado para su debate.
En Reino Unido, la Cámara de los Lores votó a favor de una enmienda en el marco del Proyecto de Ley de Bienestar Infantil y Escuelas para prohibir que menores de 16 años utilicen redes sociales, aunque la iniciativa todavía debe pasar por la Cámara de los Comunes.
La Unión Europea ha puesto sobre la mesa una propuesta para restringir el acceso de menores a las redes sociales en toda la región, impulsando estándares comunes de edad mínima y responsabilizando a las plataformas por la protección de usuarios jóvenes.
Mientras tanto, en Australia las grandes plataformas tecnológicas han comenzado a cumplir la norma, bloqueando o eliminando cuentas de usuarios identificados como menores de 16 años, aunque persisten desafíos técnicos para verificar correctamente la edad de todos los usuarios.
Estas iniciativas reflejan un debate global creciente sobre cómo proteger a las nuevas generaciones frente a riesgos asociados al uso temprano de redes sociales, como la adicción digital, la presión social en línea y problemas de salud mental.
