Las exportaciones del tradicional dulce de Doña Pepa registraron un crecimiento del 20,2 % y alcanzaron los 243.900 dólares entre enero y agosto de 2025. Estados Unidos se mantiene como el principal destino comercial.
El tradicional turrón de Doña Pepa, uno de los productos más representativos de la gastronomía peruana, continúa ampliando su presencia internacional, impulsado por la demanda de las comunidades de compatriotas residentes en el extranjero y el creciente interés por los productos alimenticios nacionales.
De acuerdo con cifras de la Asociación de Exportadores (Adex), los envíos internacionales de este dulce alcanzaron los 243.900 dólares entre enero y agosto de 2025, lo que representó un incremento del 20,2 % frente al mismo período de 2024, cuando las ventas habían sumado aproximadamente 203.000 dólares.
Durante esos ocho meses, el producto llegó a 13 mercados internacionales, consolidando su presencia comercial más allá de las fronteras peruanas.
La información, difundida nuevamente durante las celebraciones de octubre de 2026, refleja el potencial exportador de un producto estrechamente vinculado con las tradiciones religiosas y gastronómicas del país.
ESTADOS UNIDOS LIDERA LAS COMPRAS
Estados Unidos se mantuvo como el principal comprador del turrón peruano, al registrar importaciones por aproximadamente 141.700 dólares, equivalentes al 58 % del valor total exportado durante el período evaluado.
Las ventas hacia ese mercado experimentaron un crecimiento del 11 %, impulsadas principalmente por la presencia de comunidades peruanas que mantienen sus costumbres culinarias.
Italia ocupó el segundo lugar, con adquisiciones por 29.700 dólares, seguida de Chile, con 27.100 dólares, y Países Bajos, con 26.200 dólares.
Estos cuatro destinos concentraron conjuntamente el 92 % de las exportaciones del producto.
Otros países compradores fueron Canadá, España, Australia, Suiza, Reino Unido, Alemania, Singapur, Aruba y Japón.
Entre los mercados que registraron mayores incrementos destacaron Italia, con un crecimiento del 111 %; Países Bajos, con el 84 %, y Chile, con el 50 %.
Estas cifras corresponden al período enero-agosto de 2025 y permiten identificar los principales destinos y tendencias comerciales de ese año, aunque no representan resultados actualizados de las exportaciones de 2026.
UNA TRADICIÓN QUE CRUZA FRONTERAS
El turrón de Doña Pepa constituye uno de los símbolos gastronómicos del denominado Mes Morado, durante el cual miles de fieles participan en las celebraciones del Señor de los Milagros.
Su preparación tradicional consiste en capas de masa horneada, aromatizada con anís y ajonjolí, unidas mediante un jarabe dulce y decoradas con caramelos de diversos colores.
El producto forma parte de una tradición que se remonta a la época colonial y cuya historia popular está vinculada con Josefa Marmanillo, conocida como Doña Pepa, a quien se atribuye la creación del emblemático postre.
Aunque su consumo aumenta considerablemente durante octubre, actualmente puede encontrarse en panaderías, pastelerías y establecimientos comerciales durante buena parte del año.
En el extranjero, su comercialización permite a los ciudadanos peruanos mantener vínculos con las tradiciones de su país y contribuye a difundir la gastronomía nacional entre consumidores de otras nacionalidades.
La expansión internacional también representa una oportunidad para fabricantes, pequeños empresarios y distribuidores especializados en productos alimenticios.
NUEVAS EXIGENCIAS DE CALIDAD
En paralelo al crecimiento de las exportaciones, el Instituto Nacional de Calidad (Inacal), organismo adscrito al Ministerio de la Producción, aprobó una nueva norma técnica destinada a establecer criterios para la elaboración y comercialización del turrón de Doña Pepa.
Se trata de la Norma Técnica Peruana NTP 106.010:2026, que contempla requisitos relacionados con la composición del producto, sus características físicas, condiciones sanitarias, envasado, almacenamiento y transporte.
La normativa reconoce dos categorías: el turrón tradicional, elaborado con ingredientes característicos como harina de trigo, grasa vegetal, azúcar, anís, ajonjolí y yema de huevo; y el no tradicional, que permite incorporar otras harinas y variaciones en la formulación.
Asimismo, establece parámetros para controlar la humedad, acidez y otras características que pueden influir en la conservación y calidad del alimento.
Entre sus disposiciones figura la ausencia de bromato de potasio y la aplicación de controles microbiológicos destinados a prevenir riesgos sanitarios.
También se contemplan condiciones de presentación y rotulado que permitan ofrecer información adecuada a los consumidores.
OPORTUNIDADES PARA LOS PRODUCTORES
El fortalecimiento de los estándares de calidad adquiere especial importancia para las empresas interesadas en ingresar a nuevos mercados.
Los alimentos destinados a la exportación deben cumplir requisitos de inocuidad, etiquetado y conservación establecidos por los países compradores, por lo que la preparación adecuada del producto constituye un factor esencial.
Asimismo, la diversificación de presentaciones y tamaños puede facilitar su comercialización mediante supermercados, tiendas especializadas y distribuidores de productos latinoamericanos.
El crecimiento registrado en 2025 demuestra que un postre vinculado históricamente con las celebraciones religiosas de Lima también puede encontrar oportunidades en el comercio internacional.
De esta manera, el turrón de Doña Pepa mantiene su valor como expresión de la identidad cultural peruana, mientras amplía su participación en los mercados extranjeros y contribuye a la proyección de la gastronomía nacional.

