Los riñones, mucho más que simples filtros de la sangre, se consolidan como uno de los órganos clave para marcar el ritmo al que envejece el cuerpo humano gracias a una proteína “antiedad” que ellos mismos fabrican: la klotho.
La proteína que enlentece el envejecimiento
Hace unos 30 años se descubrió que los riñones sintetizan la proteína klotho, identificada inicialmente en modelos animales como un factor ligado a la longevidad. Estudios posteriores han demostrado que esta molécula actúa como una especie de hormona con funciones antienvejecimiento, antiinflamatorias y antifibróticas, interviniendo en procesos clave del metabolismo y en la protección de tejidos como vasos sanguíneos, corazón, cerebro y el propio riñón.
Cuando falta klotho, envejece todo el organismo
Los nefrólogos describen a klotho como un factor “gerosupresor”, es decir, capaz de frenar distintas manifestaciones del envejecimiento biológico. Cuando sus niveles descienden, se acelera el deterioro de órganos y sistemas: se favorecen el daño vascular, las enfermedades cardiovasculares, el deterioro cognitivo y la progresión de la enfermedad renal crónica, lo que ha llevado a considerar la deficiencia de klotho como un componente directo del envejecimiento patológico.
Cómo cuidar tus riñones para proteger esta proteína
Los especialistas insisten en que la mejor forma de conservar niveles adecuados de klotho es proteger la salud renal desde edades tempranas. Recomiendan controlar la presión arterial y el azúcar en sangre, evitar el abuso de antiinflamatorios, no fumar, mantener un peso saludable, hacer ejercicio regular, moderar el consumo de sal y ultraprocesados, e hidratarse adecuadamente, además de realizar revisiones periódicas (análisis de sangre y orina) en personas con factores de riesgo.
La investigación que busca aprovechar su potencial
Diversos grupos científicos exploran cómo modular klotho con fines terapéuticos, desde fármacos que prevengan su descenso hasta estrategias de suplementación o terapia génica. Aunque estos abordajes aún se encuentran en fases experimentales y no existen tratamientos aprobados dirigidos específicamente a esta proteína, los expertos coinciden en que su papel en la longevidad abre una nueva vía para combatir el envejecimiento y las enfermedades asociadas, reforzando la idea de que cuidar los riñones es también cuidar los años por venir.

