La Unión Europea anunció la aplicación provisional del acuerdo comercial con el bloque Mercosur, en una decisión estratégica orientada a reforzar su posición económica frente a un escenario internacional marcado por la incertidumbre comercial.
La medida, impulsada por la Comisión Europea, permitirá la entrada en vigor parcial del tratado tras más de dos décadas de negociaciones, incluso antes de que concluya el proceso completo de ratificación institucional. El acuerdo contempla la eliminación de aproximadamente 4.000 millones de euros en aranceles para exportaciones europeas, consolidando una de las mayores áreas de libre comercio a nivel global.
El contexto de esta decisión está directamente vinculado a las tensiones comerciales con Estados Unidos, particularmente tras la política arancelaria adoptada por el presidente Donald Trump, que ha generado volatilidad en los mercados y ha presionado a Bruselas a diversificar sus alianzas económicas.
No obstante, la aplicación provisional del acuerdo no está exenta de controversias. Sectores agrícolas europeos han expresado preocupación por la competencia externa, mientras que el Parlamento Europeo mantiene reservas jurídicas que aún deben resolverse en instancias judiciales.
Analistas consideran que esta decisión refleja un giro pragmático en la política comercial europea, orientado a asegurar mercados estables y contrarrestar los efectos de un entorno geopolítico cada vez más fragmentado.

