El Gobierno de Venezuela confirmó este jueves que al menos 100 personas murieron en la operación militar de Estados Unidos del 3 de enero, que derivó en la captura y traslado a Nueva York del depuesto presidente Nicolás Maduro, y volvió a calificar la ofensiva como un acto de “agresión criminal” contra su soberanía. La actualización de la cifra de fallecidos se produce en medio de siete días de duelo nacional decretados por la administración interina de Delcy Rodríguez y de crecientes llamados oficiales a “no normalizar” la presencia militar extranjera en el país.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, aseguró que las últimas verificaciones sitúan en 100 el número de muertos por los bombardeos y operaciones especiales de Estados Unidos contra varios objetivos de seguridad en Caracas y otras zonas del país. Hasta ahora, el Ejecutivo venezolano no había ofrecido una cifra consolidada, aunque el Ejército había difundido ya una lista con 23 de sus efectivos fallecidos en el ataque.
Según las autoridades, entre las víctimas se encuentran miembros del anillo de seguridad de Maduro y personal militar y de inteligencia cubano destacado en Venezuela, a quienes el Gobierno define como “mártires” en defensa del territorio nacional. La vicepresidenta y presidenta interina, Delcy Rodríguez, declaró siete días de luto y pidió a la población rendir homenajes públicos a los fallecidos, al tiempo que reiteró que la ofensiva estadounidense constituye “la peor agresión” sufrida por el país en su historia reciente.
En las últimas horas, las Fuerzas Armadas divulgaron imágenes de funerales y actos de honores de Estado para parte de los caídos, con ataúdes cubiertos con la bandera venezolana y la presencia de familiares, mandos militares y autoridades civiles. En estos actos, el discurso oficial ha insistido en presentar a las víctimas como “héroes” que “entregaron la vida” ante una intervención extranjera, en un intento de reforzar la narrativa de resistencia frente a Washington.
Rodríguez ha llamado a la unidad de los distintos sectores del chavismo y ha instado a la población a mantener la calma, pese a la persistente incertidumbre sobre la estructura de poder tras la salida de Maduro. Mientras tanto, la oposición ha mantenido un perfil bajo, en un contexto marcado por un decreto de emergencia que penaliza las expresiones públicas de apoyo a la operación estadounidense.
El reconocimiento oficial del nuevo balance de víctimas se produce mientras diversos gobiernos y organismos internacionales continúan reaccionando al operativo ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump, que incluyó bombardeos sobre instalaciones militares como el complejo de Fuerte Tiuna, en Caracas. Imágenes satelitales difundidas en días previos mostraron daños significativos en depósitos, vehículos y puestos de seguridad en esa instalación, lo que ilustra la magnitud de la ofensiva aérea.
Washington ha justificado la operación por acusaciones de narcotráfico y corrupción contra Maduro, mientras que Caracas sostiene que el verdadero objetivo es el control de sus recursos petroleros y el cambio forzado de régimen. El nuevo conteo de fallecidos añade presión sobre el Gobierno interino venezolano para documentar ante instancias multilaterales el impacto humano de la intervención y buscar apoyos a su denuncia de violación de la Carta de las Naciones Unidas.
