Consumidores venezolanos reportan un nuevo salto en los precios de alimentos y productos básicos en las últimas semanas, lo que agrava la sensación de empobrecimiento tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y la incertidumbre política que atraviesa el país. En mercados y tiendas de Caracas, comerciantes han reajustado constantemente las listas de precios, presionados por la volatilidad del tipo de cambio y los problemas de abastecimiento.
Economistas consultados advierten que la inflación sigue descontrolada, alimentada por la inestabilidad cambiaria y las restricciones para exportar petróleo, principal fuente de divisas del país. La diferencia entre el dólar oficial y el paralelo lleva a muchos negocios a fijar precios de referencia incluso en moneda extranjera, lo que encarece aún más la vida cotidiana.
Aunque las expectativas de un eventual alivio de sanciones y mayor acceso al mercado petrolero internacional han reducido parcialmente la brecha cambiaria en los primeros días de enero, los analistas señalan que la pérdida de poder adquisitivo ya se hizo sentir en diciembre y continúa deteriorando el consumo interno. Para millones de familias, la prioridad vuelve a ser cubrir alimentación y transporte, en un entorno de salarios muy por debajo del costo de la canasta básica.
