Miles de venezolanos participaron este miércoles en la procesión religiosa anual de la Divina Pastora en Barquisimeto, un acto que transcendió el ámbito espiritual para convertirse en un símbolo de esperanza ciudadana en medio de la profunda crisis política y social que vive el país tras la captura del expresidente Nicolás Maduro. La procesión, con asistencia estimada de unos dos millones de fieles, recorrió varios kilómetros desde el santuario de Santa Rosa hasta la catedral de la ciudad, con peregrinos clamando por la paz, la estabilidad y el bienestar para sus familias.
El evento se realizó en un contexto de cambios geopolíticos y económicos significativos. En Washington, el presidente de los Estados Unidos reafirmó su postura sobre la participación de Venezuela en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), señalando que el país podría beneficiarse de permanecer en el bloque pese a la incertidumbre sobre los intereses estadounidenses en el sector energético venezolano. Esta declaración llega en un momento en que la industria petrolera, históricamente el motor económico de Venezuela, enfrenta retos estructurales tras años de caída de producción y sanciones internacionales.
Paralelamente, la administración estadounidense concretó la primera venta de petróleo venezolano valuada en 500 millones de dólares desde la captura de Maduro, marcando un hito en la dinámica económica post-Maduro y reflejando las estrategias de Washington para gestionar los activos petroleros del país durante el periodo de transición.
Esta apertura ha generado interés del sector privado internacional: la mayor compañía de servicios petroleros del mundo intensifica negociaciones para expandir operaciones en Venezuela, aprovechando los cambios recientes e impulsando expectativas sobre la futura recuperación del sector energético y su impacto en la economía nacional.
La combinación de procesos sociales internos y movimientos estratégicos en la política energética y económica configura un escenario de fuertes transformaciones para Venezuela, con ciudadanos expresando sus deseos de estabilidad y actores internacionales redefiniendo relaciones y prioridades con el país.
