Unas semanas atrás fue recibido en el Palacio de Miraflores el secretario del Interior de los EE. UU., señor Doug Burgum. La visita de este alto funcionario de la administración Trump tuvo como tarea muy específica y puntual la firma de acuerdos comerciales en oro, minerales calificados como tierras raras y otros minerales estratégicos que se encuentran en el Arco Minero del Orinoco (AMO), dentro del llamado acuerdo mutuo de respeto en el marco de la diplomacia de paz entre las dos naciones.
Y decimos de manera:
…” específica y puntual” …
Porque especulo que esta visita ya se había acordado por ambas administraciones, ya que no se habían terminado de estampar las rúbricas de la presidenta encargada, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, y del secretario Doug, cuando la misma administración norteamericana, en voz del presidente Trump, anunciaba con bombos y platillos la firma de los muy llamativos acuerdos.
Y no solo eso: el mismo presidente Donald Trump anunciaba al mundo el reconocimiento legal y legítimo de la administración de la presidenta encargada y la apertura formal de las sedes diplomáticas entre Venezuela y EE. UU. para impulsar nuevas relaciones.
La respuesta ante esta declaración de legalidad, que deja sin aliento a sectores de la ultraderecha venezolana y sorprende al resto del mundo, ratificando —según esta visión— el esfuerzo histórico del gobierno chavista y la resistencia del pueblo venezolano hacia los principios bolivarianos, fue expresada por la presidenta encargada Delcy Eloína de la siguiente manera:
…” Recibimos esta decisión como un reconocimiento al pueblo de Venezuela y a su justa causa por la verdad de nuestro país. Reiteramos nuestra disposición a construir relaciones de largo plazo, basadas en el respeto mutuo, la igualdad y el derecho internacional, con miras a impulsar una agenda de trabajo que afiance la cooperación en beneficio de ambos países” …
Definitivamente, es una muy buena noticia.
En función de esto, me gustaría profundizar desde el análisis situacional y de coyuntura, así como desde la teoría de juegos, sobre este acuerdo que intenta explicar la declaración de legalidad y legitimidad del gobierno venezolano por parte de la administración de EE. UU.
Para ello, me permitiré enumerar algunas consideraciones que me parecen pertinentes, desde la teoría de juegos y el análisis situacional, que nos permitan observar cómo se mueven los jugadores:
Situación del jugador EE. UU.
- Situación política muy inestable de la administración Trump, tanto a lo interno como a lo externo de EE. UU.
1.1) Porcentaje alto de rechazo del pueblo norteamericano a las políticas de Trump.
1.2) Conflicto entre factores de poder del denominado “Deep State” norteamericano.
1.3) Imposición de un modelo de control con herramientas tecnológicas avanzadas, vinculadas a grandes empresas como Palantir y sectores de poder político.
1.4) Tensiones internacionales derivadas de conflictos con la República Islámica de Irán.
1.5) Posible resultado adverso en elecciones intermedias.
Efecto sobre Venezuela
- Necesidad de acceder a fuentes de energía venezolanas para sostener su influencia continental y global, en el marco de la competencia con potencias emergentes agrupadas en los BRICS (China, Federación Rusa, Irán e India).
- Reconocer al gobierno chavista, otorgándole legitimidad y legalidad, como parte de una estrategia de menor costo político y militar, evitando escenarios de conflicto directo que puedan afectar otros intereses geopolíticos.
Hipótesis 1
…” EE. UU. se ve en este juego como un participante condicionado por sus propias reglas, donde eliminar obstáculos como las sanciones a Venezuela se convierte en un paso necesario para avanzar en su plan global” …
Situación del jugador Venezuela
- El reconocimiento legal y legítimo del gobierno chavista permite a futuro:
1.1) Establecer convenios comerciales en condiciones normales.
1.2) Posible eliminación de sanciones unilaterales.
1.3) Oportunidad de negociación bajo un enfoque ganar/ganar.
1.4) Mayor reconocimiento de la soberanía nacional.
1.5) Reconfiguración del escenario político interno.
1.6) Reconstrucción de la economía nacional.
1.7) Mejora progresiva de las condiciones sociales.
Hipótesis 2
…” Venezuela se posiciona como un jugador con margen de maniobra, favorecido por el contexto internacional y por acuerdos previos establecidos” …
Hipótesis general tentativa
La declaración de legalidad y legitimidad al gobierno venezolano por parte de EE. UU. representa una salida beneficiosa para ambas naciones. Por un lado, permite a EE. UU. asegurar acceso a recursos energéticos; por otro, favorece a Venezuela en términos de estabilidad, desarrollo económico y reconocimiento internacional.
Creo, desde la teoría de juegos y el análisis situacional, que existe una ventaja estratégica para Venezuela, basada en una menor dependencia relativa frente a EE. UU., vinculada a las bases construidas en años anteriores.
Asimismo, considero fundamental que las distintas fuerzas políticas —tanto oficialistas como opositoras— orienten sus acciones hacia el consenso, respaldando soluciones que contribuyan a la estabilidad del país.

