Las sobras de comida pueden conservarse en la nevera por un tiempo limitado y bajo condiciones específicas para evitar riesgos a la salud, según advierten especialistas en nutrición y seguridad alimentaria.
De acuerdo con la dietista-nutricionista Beatriz González, el principal error es confiar en el frío como garantía absoluta de seguridad. Aunque la refrigeración ralentiza el crecimiento de bacterias, no las elimina, por lo que el tiempo de conservación es clave.
En términos generales, organismos como la Clínica Mayo coinciden en que las sobras deben consumirse en un plazo máximo de tres a cuatro días si se mantienen refrigeradas adecuadamente. Superado ese periodo, aumenta el riesgo de intoxicación alimentaria.
La experta también subraya que no se deben guardar los alimentos ni demasiado calientes ni dejarlos por largo tiempo a temperatura ambiente. Lo recomendable es esperar entre 15 y 30 minutos para que pierdan calor y luego refrigerarlos, evitando así la proliferación de microorganismos.
Asimismo, insiste en conservar las sobras en recipientes herméticos y en porciones pequeñas, lo que facilita un enfriamiento más rápido y uniforme. Entre los alimentos más sensibles se encuentran carnes, arroz, pasta, huevo y pescado, considerados de mayor riesgo si no se manipulan correctamente.
Los especialistas concluyen que una correcta manipulación y el respeto de los tiempos de conservación son determinantes para prevenir enfermedades alimentarias, incluso cuando los alimentos aparenten estar en buen estado.

