Un estudio reciente basado en el análisis de ADN antiguo revela que la selección natural en los humanos no se ha detenido, sino que incluso se ha acelerado en tiempos recientes, desafiando la idea de que la evolución humana se ralentizó con el desarrollo de la civilización.
La investigación, desarrollada por equipos internacionales de genética, analizó miles de muestras de ADN extraídas de restos humanos de distintas épocas, permitiendo rastrear cambios genéticos a lo largo de miles de años. Los resultados muestran que ciertos rasgos han sido favorecidos con mayor rapidez en los últimos milenios.
Entre las adaptaciones detectadas destacan aquellas relacionadas con el sistema inmunológico, la digestión —como la tolerancia a la lactosa— y la respuesta a enfermedades, lo que sugiere que factores como la agricultura, la urbanización y las pandemias han influido directamente en la evolución reciente de la especie.
Los científicos explican que el aumento de la densidad poblacional y los cambios en el estilo de vida generaron nuevas presiones evolutivas, acelerando procesos que antes tomaban mucho más tiempo. Asimismo, el intercambio genético entre poblaciones también habría contribuido a esta dinámica.
El estudio refuerza la idea de que la evolución humana continúa activa y responde rápidamente a los cambios ambientales y culturales, apoyándose en herramientas modernas de la Genética y el análisis de ADN antiguo para reconstruir el pasado biológico de la humanidad.
Los expertos subrayan que estos hallazgos no solo ayudan a entender la historia evolutiva, sino también a anticipar cómo podrían desarrollarse futuras adaptaciones en la especie humana.

