La campaña electoral ingresó a su etapa decisiva con el debate presidencial entre Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, postulante de Juntos por el Perú, quienes expusieron sus principales propuestas de gobierno a pocos días de la segunda vuelta programada para el 7 de junio.
El encuentro, organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en el Centro de Convenciones de Lima, estuvo dividido en cuatro ejes temáticos: seguridad ciudadana, fortalecimiento del Estado democrático y derechos humanos, educación y salud, además de economía, empleo y reducción de la pobreza.
En materia de seguridad, Keiko Fujimori presentó su denominado “Plan de Pacificación Nacional”, que contempla reforzar la inteligencia policial, ampliar la presencia de las Fuerzas Armadas en zonas de frontera y aplicar trabajo obligatorio a los internos de centros penitenciarios. La candidata sostuvo que la lucha contra el crimen organizado será una de las prioridades de su eventual gobierno.
Por su parte, Roberto Sánchez planteó una reestructuración de la Policía Nacional y la derogación de normas que, según afirmó, favorecen a organizaciones criminales. También propuso fortalecer los mecanismos de control institucional y combatir la corrupción dentro de las entidades encargadas de la seguridad pública.
En el bloque económico, Sánchez defendió un incremento de la Remuneración Mínima Vital y la creación de programas de apoyo para emprendedores y microempresarios mediante bonos y financiamiento productivo. Además, insistió en una mayor presencia del Estado para reducir las brechas sociales y regionales.
Keiko Fujimori, en cambio, centró su propuesta en la promoción de inversiones privadas, la estabilidad económica y la generación de empleo formal. La lideresa de Fuerza Popular sostuvo que la recuperación económica requiere confianza empresarial y reglas claras para atraer capitales nacionales e internacionales.
En educación y salud, ambos candidatos coincidieron en la necesidad de mejorar los servicios públicos, aunque con enfoques distintos. Fujimori apostó por modernizar la infraestructura y optimizar la gestión estatal, mientras que Sánchez defendió una mayor inversión pública y el fortalecimiento de los programas sociales.
Respecto al fortalecimiento democrático, Roberto Sánchez cuestionó el papel que ha desempeñado el fujimorismo en los últimos años dentro del Congreso y planteó reformas institucionales para recuperar la confianza ciudadana. Keiko Fujimori respondió señalando que el país necesita estabilidad política y gobernabilidad para enfrentar la crisis económica y la inseguridad.
El debate se desarrolló en medio de una campaña altamente polarizada y con encuestas que muestran una contienda ajustada entre ambos candidatos. Analistas consideran que este último cara a cara podría influir en el voto indeciso antes de la jornada electoral del próximo 7 de junio.

