La candidata presidencial Keiko Fujimori afirmó que durante su reciente visita a Puno pidió perdón a los familiares de las víctimas fallecidas durante las protestas sociales ocurridas entre 2022 y 2023, además de reconocer cuestionamientos por haber sostenido políticamente al gobierno de Dina Boluarte.
La lideresa de Fuerza Popular sostuvo que decidió expresar disculpas directamente ante ciudadanos y deudos afectados por la violencia registrada durante las manifestaciones antigubernamentales, especialmente en regiones del sur del país como Puno, una de las más golpeadas por los enfrentamientos.
Reconoce desgaste político
Durante declaraciones difundidas en medios nacionales, Fujimori admitió que el respaldo político brindado a Dina Boluarte generó un fuerte costo para su agrupación y profundizó el rechazo de sectores de la población.
La candidata señaló que su objetivo actual es “reconciliar” al país y reconstruir puentes con regiones donde el fujimorismo enfrenta elevados niveles de desaprobación.
Protestas dejaron decenas de fallecidos
Las protestas desatadas tras la caída de Pedro Castillo y la llegada de Dina Boluarte al poder dejaron decenas de muertos y cientos de heridos en distintas regiones del Perú, especialmente en el sur andino.
Diversos organismos nacionales e internacionales cuestionaron la respuesta de las fuerzas de seguridad durante las movilizaciones, mientras familiares de las víctimas continúan reclamando justicia y sanciones.
Campaña electoral polarizada
Las declaraciones de Fujimori se producen en plena recta final de la campaña presidencial, marcada por una fuerte polarización entre la candidata de derecha y el aspirante izquierdista Roberto Sánchez.
Analistas consideran que el intento de acercamiento a Puno busca reducir el histórico rechazo antifujimorista en el sur del país, donde las protestas contra el gobierno de Boluarte tuvieron una fuerte intensidad social y política.
Debate sobre responsabilidad política
El tema de las muertes en protestas continúa siendo uno de los asuntos más sensibles del escenario político peruano. Mientras sectores oficialistas sostienen que existieron actos violentos y radicalizados durante las manifestaciones, organizaciones de derechos humanos cuestionan el uso excesivo de la fuerza por parte del Estado.

