El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) afirmó que la minería y la agricultura pueden convivir de manera exitosa cuando se desarrollan bajo criterios de responsabilidad ambiental, diálogo con las comunidades y gestión sostenible de los recursos naturales.
La posición fue reforzada durante la IV Pasantía Minera 2026, en la que participaron pobladores de zonas de influencia minera de las regiones Ica y Piura. Como parte de la actividad, los asistentes visitaron la Compañía Minera Condestable para conocer experiencias de convivencia entre la actividad extractiva y la producción agrícola.
Según informó el MINEM, los participantes pudieron observar de manera directa cómo una operación minera puede coexistir con actividades agrícolas cercanas mediante mecanismos de gestión ambiental, reutilización de recursos hídricos y proyectos productivos que benefician a las comunidades locales.
Durante la visita también se mostraron sistemas de tratamiento y reutilización de aguas industriales, utilizadas posteriormente para el control de polvo, riego de áreas forestales y procesos operativos, reduciendo así el impacto ambiental de las actividades mineras.
Las autoridades señalaron que la llamada “minería responsable” busca generar sinergias con otras actividades económicas, especialmente en zonas rurales donde la agricultura constituye una de las principales fuentes de empleo e ingresos para la población.
Diversos especialistas coinciden en que la relación entre minería y agricultura no necesariamente debe ser conflictiva. Experiencias recientes muestran que ambas actividades pueden complementarse mediante innovación tecnológica, planificación territorial y participación activa de las comunidades involucradas.
El debate sobre la convivencia entre ambos sectores continúa siendo uno de los temas centrales en varias regiones del país, especialmente en áreas donde existen proyectos mineros cercanos a zonas agrícolas. Sin embargo, el MINEM sostiene que una adecuada fiscalización ambiental, el uso eficiente del agua y la responsabilidad empresarial permiten generar oportunidades de desarrollo económico compartido.
La entidad considera que fortalecer estos modelos de cooperación podría contribuir a reducir conflictos sociales y a impulsar un crecimiento más equilibrado en las regiones productivas del Perú.

