Muchas personas pasan años sin sufrir ninguna reacción alérgica y, de repente, comienzan a presentar síntomas ante alimentos, medicamentos, pólenes o incluso mascotas con las que antes convivían sin problemas. Aunque pueda parecer extraño, los especialistas aseguran que las alergias pueden desarrollarse en cualquier etapa de la vida.
Las alergias ocurren cuando el sistema inmunitario identifica erróneamente una sustancia inofensiva como una amenaza. Ante esa percepción, el organismo libera sustancias químicas, como la histamina, que provocan síntomas como estornudos, congestión nasal, picazón, erupciones cutáneas o, en casos graves, dificultades respiratorias.
Los expertos explican que diversos factores pueden desencadenar una alergia tardía. Entre ellos se encuentran cambios hormonales, alteraciones en el sistema inmunitario, infecciones previas, exposición repetida a determinados alérgenos e incluso factores ambientales relacionados con la contaminación.
La edad tampoco es una barrera. Aunque muchas alergias aparecen durante la infancia, algunas se desarrollan en la adultez. Es frecuente que personas que nunca tuvieron problemas con ciertos alimentos, medicamentos o animales domésticos comiencen a experimentar reacciones después de años de exposición.
Los cambios en el entorno también pueden influir. Mudarse a una nueva ciudad, adoptar una mascota o estar expuesto a diferentes tipos de polen puede aumentar las probabilidades de desarrollar sensibilidad a determinados elementos.
Los especialistas recomiendan acudir a un alergólogo cuando los síntomas son persistentes o afectan la calidad de vida. Un diagnóstico adecuado permite identificar el desencadenante y establecer medidas de prevención o tratamiento para evitar complicaciones.

