Un equipo de investigadores del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oceánicas, en Estados Unidos, y de la Universidad Memorial de Terranova, en Canadá, ha realizado un hallazgo que podría abrir nuevas puertas a la medicina regenerativa. Los científicos descubrieron que tejidos amputados de un pepino de mar lograron sobrevivir, crecer y reorganizarse durante más de tres años en agua de mar natural, sin necesidad de las condiciones estériles que suelen requerir los cultivos celulares.
El estudio, publicado en la revista científica Science Advances, documenta por primera vez la supervivencia prolongada de tejido desprendido fuera de un entorno altamente controlado. Los investigadores observaron que las células no solo permanecían vivas, sino que mostraban actividad inmunitaria, crecimiento continuo y procesos de diferenciación celular.
La especie analizada, Psolus fabricii, un pepino de mar de aguas frías, pertenece al grupo de los equinodermos, organismos conocidos por su extraordinaria capacidad de regeneración. Sorprendentemente, los tejidos estudiados siguieron obteniendo nutrientes directamente del agua marina mediante la absorción de aminoácidos disueltos, a pesar de carecer de boca o sistema digestivo.
Los científicos consideran que este descubrimiento podría convertirse en un modelo experimental de gran valor para futuras investigaciones biomédicas. Entre las posibles aplicaciones figuran el desarrollo de nuevas estrategias para la regeneración de tejidos humanos, tratamientos antimicrobianos y avances en ingeniería biológica.
La investigadora Rachel Sipler destacó que el hallazgo demuestra cuánto queda aún por descubrir en los océanos y subrayó la importancia de proteger los ecosistemas marinos, que podrían albergar soluciones biológicas con enorme potencial para la ciencia y la medicina.

