La compañía enfrenta una demanda colectiva en Estados Unidos por considerar que la PlayStation Store puede inducir a los usuarios a creer que son propietarios de los videojuegos que adquieren.
Sony Interactive Entertainment ha defendido ante un tribunal estadounidense que los videojuegos digitales adquiridos a través de la PlayStation Store no son propiedad de los usuarios, sino que estos reciben una licencia para utilizarlos. La posición aparece en la respuesta de la compañía a una demanda colectiva presentada en California.
La demanda fue presentada en junio por cuatro usuarios, quienes sostienen que Sony utiliza expresiones como “comprar” o “adquirir” en su tienda digital sin informar de manera suficientemente clara que, en realidad, el consumidor obtiene una licencia y no la propiedad del videojuego.
Los demandantes invocan la legislación californiana AB 2426, que exige que las plataformas digitales informen claramente cuando una transacción concede una licencia en lugar de la propiedad de un producto digital.
SONY DICE QUE LOS USUARIOS YA LO SABEN
En su defensa presentada ante el tribunal, Sony sostiene que un “consumidor razonable” comprende que un videojuego digital no se adquiere como un objeto físico.
La compañía señala que sus términos de servicio y el acuerdo de licencia del software establecen que el programa “se licencia, no se vende”. Además, sostiene que los usuarios aceptan estas condiciones durante el proceso de compra.
Uno de los argumentos utilizados por los abogados de Sony es que la propiedad tradicional de un videojuego digital sería difícil de conciliar con el hecho de que miles de personas pueden adquirir el mismo título. Para la compañía, esto demuestra que lo que recibe cada usuario es un derecho individual de acceso y utilización.
¿QUÉ SIGNIFICA PARA EL JUGADOR?
La diferencia no es solamente semántica.
Cuando un consumidor compra un producto físico, normalmente adquiere un objeto que puede conservar, vender o transferir. En el modelo digital, en cambio, el usuario obtiene una autorización para utilizar el software bajo determinadas condiciones.
Los propios términos de PlayStation establecen que la licencia es limitada, personal, no exclusiva y no transferible.
Esto también significa que el acceso puede depender de la cuenta y de las condiciones establecidas por la plataforma. La discusión adquiere especial relevancia a medida que la industria se desplaza hacia un modelo cada vez más digital.
UNA DISCUSIÓN QUE VA MÁS ALLÁ DE SONY
El debate tampoco es exclusivo de PlayStation. Plataformas como Steam, Xbox y Nintendo utilizan igualmente cláusulas que establecen que sus contenidos digitales son licenciados y no vendidos.
Sin embargo, el caso de Sony ha generado especial atención debido al debate paralelo sobre el futuro de los videojuegos físicos y la creciente dependencia de las plataformas digitales.
La controversia deberá ser resuelta por la justicia estadounidense. Por ahora, Sony no ha sido declarada responsable de engañar a los consumidores: la empresa está defendiendo su posición frente a una demanda que todavía se encuentra en trámite. El tribunal deberá determinar, entre otros aspectos, si las advertencias y condiciones utilizadas por PlayStation cumplen realmente con la legislación de California.

