Los precios internacionales del petróleo volvieron a subir este lunes ante la escalada de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y la fuerte reducción del tráfico de buques por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
El Brent, referencia internacional, llegó a cotizar cerca de los 97 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se situó alrededor de los 92 dólares. La semana pasada ambos referentes registraron fuertes avances: el Brent ganó aproximadamente 7,8% y el WTI cerca de 10%.
EL TRÁFICO MARÍTIMO SE DESPLOMA
La preocupación de los mercados está directamente relacionada con la seguridad del estrecho de Ormuz, por donde históricamente transita alrededor de una quinta parte del petróleo mundial.
Datos de la firma de inteligencia marítima Kpler indican que el promedio diario de buques que transportan productos básicos cayó a aproximadamente 10 embarcaciones durante los últimos diez días, el nivel más bajo registrado desde mayo. El sábado llegaron a transitar apenas dos buques por la ruta principal.
La caída del tráfico se produce después de una serie de ataques contra embarcaciones y de la creciente presencia militar en la zona.
ATAQUES A PETROLEROS AUMENTAN LA INCERTIDUMBRE
El sábado, Estados Unidos informó que sus fuerzas atacaron tres petroleros iraníes, mientras que la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado buques que utilizaban rutas consideradas no autorizadas por Teherán.
La situación ha incrementado los temores de que las restricciones al transporte marítimo se prolonguen y terminen afectando de manera más significativa el suministro internacional.
Analistas advierten que una interrupción prolongada podría generar un impacto considerable sobre los precios de la energía. Goldman Sachs incluso ha planteado escenarios en los que el petróleo podría alcanzar los US$120 por barril si los ataques y las interrupciones continúan.
IRÁN ANUNCIA NUEVAS RESTRICCIONES
En medio de la escalada, Irán anunció que prepara una nueva zona marítima restringida en el golfo y un corredor internacional de navegación en el estrecho de Ormuz, cuya administración sería coordinada con Omán.
Teherán sostiene que estas medidas responden a las acciones estadounidenses en la región y ha advertido que los barcos que ingresen a determinadas zonas podrían enfrentar sanciones.
El conflicto mantiene bajo presión a los mercados energéticos internacionales y aumenta el riesgo de que un problema inicialmente concentrado en Medio Oriente termine repercutiendo en el precio de los combustibles y en los costos del transporte a nivel mundial.

