Los profesionales encargados de proteger a las organizaciones frente a las amenazas digitales afrontan una creciente presión debido al aumento de los ataques, la falta de personal y presupuestos insuficientes, según el informe State of Cybersecurity 2026.
Los equipos de ciberseguridad atraviesan un escenario cada vez más exigente. El 38 % de los profesionales europeos de tecnologías de la información y seguridad digital afirma que sus organizaciones han sufrido más ciberataques este año que durante 2025.
La situación se complica porque el crecimiento de las amenazas no está acompañado por un incremento equivalente de los recursos destinados a combatirlas. Un 56 % de los profesionales señala que sus equipos cuentan con personal insuficiente, mientras que un 55 % considera inadecuada la financiación disponible.
El estudio, elaborado a partir de una encuesta internacional a 1.888 profesionales de ciberseguridad, incluidos 494 participantes europeos, revela además que el 54 % considera probable que su organización sufra un ataque durante los próximos doce meses.
Entre las amenazas más frecuentes destaca la ingeniería social, mencionada por el 46 % de los encuestados. Este tipo de ataque busca manipular directamente a las personas para obtener información o accesos, en lugar de vulnerar técnicamente los sistemas informáticos.
Los ciberdelincuentes y piratas informáticos aparecen como responsables del 39 % de los incidentes registrados. El informe advierte también que las técnicas de ingeniería social están utilizando cada vez más herramientas de inteligencia artificial, aumentando la velocidad y sofisticación de los ataques.
La presión tiene consecuencias directas sobre los trabajadores. El 72 % asegura que su empleo es actualmente más estresante que hace cinco años, principalmente por la creciente complejidad del panorama de amenazas digitales.
El exceso de trabajo y unas expectativas consideradas poco realistas son mencionados por el 57 % de los profesionales como factores adicionales de estrés, mientras que un 35 % señala problemas relacionados con la falta de formación o de habilidades suficientes dentro de los equipos.
Pese al desgaste acumulado, el 21 % de las organizaciones todavía no adopta medidas específicas para prevenir el agotamiento profesional. Entre aquellas que sí han reaccionado, el 55 % ofrece horarios flexibles y el 46 % fomenta las pausas laborales y el disfrute de vacaciones.
La inteligencia artificial también está transformando el trabajo de los especialistas. Un 37 % de las organizaciones ya la utiliza para automatizar la detección y respuesta frente a amenazas, ocho puntos porcentuales más que en 2025. Otro 35 % recurre a esta tecnología para automatizar tareas rutinarias de seguridad.
Sin embargo, la preparación frente a incidentes relacionados específicamente con inteligencia artificial sigue siendo limitada. El 71 % de las organizaciones no ha realizado ejercicios de respuesta ante este tipo de situaciones y solo una pequeña proporción dispone de procedimientos maduros para enfrentarlas.
El escenario plantea el desafío de aumentar no solo la inversión tecnológica, sino también los recursos destinados a capacitación, contratación y prevención, en momentos en que las amenazas digitales evolucionan con mayor rapidez.

