Una nueva investigación científica ha revelado que los primeros Homo sapiens que habitaron Europa consumían una cantidad significativamente menor de insectos que los neandertales y que las poblaciones humanas que vivían en regiones tropicales. El estudio aporta nuevas pistas sobre las diferencias en la alimentación y las estrategias de supervivencia de las distintas especies humanas prehistóricas.
Los investigadores analizaron compuestos químicos presentes en restos fósiles para reconstruir la dieta de antiguas poblaciones humanas. Los resultados indican que, aunque los insectos formaban parte de la alimentación de muchos grupos prehistóricos debido a su alto valor nutricional, su consumo era mucho más limitado entre los Homo sapiens europeos.
Según los científicos, esta diferencia podría estar relacionada con las condiciones climáticas y ambientales. En las regiones tropicales, donde los insectos son abundantes durante todo el año, constituyen una fuente constante de proteínas y grasas. En cambio, los ecosistemas europeos ofrecían una disponibilidad más reducida, lo que llevó a los grupos humanos a depender en mayor medida de la caza de grandes mamíferos y de otros recursos alimentarios.
El estudio también sugiere que los neandertales podrían haber recurrido con más frecuencia a los insectos como complemento nutricional, especialmente en períodos de escasez de presas o durante determinadas estaciones del año. Los autores destacan que los hallazgos ayudan a comprender mejor la evolución de las dietas humanas y desmontan algunas interpretaciones que atribuían un consumo masivo de insectos a todos los grupos humanos prehistóricos por igual. La investigación muestra que las prácticas alimentarias variaban considerablemente según la especie, el entorno y la disponibilidad de recursos.

