El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a plantear la posibilidad de intensificar la ofensiva contra Irán y aseguró que no considera posible alcanzar una paz duradera con la República Islámica, en momentos en que continúan los esfuerzos diplomáticos para frenar un conflicto que se prolonga desde febrero.
El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que contempla la posibilidad de “aniquilar” a Irán si las negociaciones no conducen a un acuerdo que Washington considere satisfactorio, endureciendo nuevamente su discurso frente a Teherán.
Las declaraciones fueron realizadas durante una extensa entrevista concedida a la revista Time en la Casa Blanca el pasado 28 de septiembre y publicada este 1 de octubre. Al ser consultado directamente sobre si realmente estaría dispuesto a llevar adelante esa amenaza, Trump respondió que sí y señaló que se trata de una posibilidad.
El mandatario sostuvo además que, desde su perspectiva, una derrota total de Irán permitiría alcanzar la paz, y afirmó que no cree que pueda existir una paz permanente con la República Islámica bajo las actuales circunstancias.
Trump ya había empleado el término “aniquilar” durante su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 22 de septiembre, cuando planteó dos posibles caminos: alcanzar un acuerdo que permita a Irán reconstruirse o destruir rápidamente a la República Islámica si las conversaciones fracasan.
Las nuevas declaraciones se producen cuando el conflicto iniciado el 28 de febrero supera los siete meses. Estados Unidos e Israel emprendieron entonces una campaña militar contra objetivos iraníes, mientras Teherán respondió con ataques y acciones de sus aliados regionales.
El mandatario estadounidense defendió la prolongación de las operaciones y aseguró que pudo haberlas detenido anteriormente, pero decidió continuar para impedir que Irán pudiera reconstruir posteriormente sus capacidades militares y nucleares.
Al mismo tiempo, Trump confirmó que rechazó una reciente propuesta iraní que contemplaba, entre otros puntos, la reapertura del estrecho de Ormuz y medidas destinadas a reducir las hostilidades. El presidente sostuvo que la oferta presentada por Teherán era insuficiente.
También dejó abierta la posibilidad de incrementar nuevamente los bombardeos después de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre, aunque evitó precisar cuáles serían los objetivos o el alcance de una eventual nueva operación.
Irán, por su parte, mantiene públicamente que busca una salida diplomática, pero ha advertido que responderá con mayor fuerza si Estados Unidos emprende otra campaña de ataques a gran escala. Teherán también ha rechazado las amenazas estadounidenses y sostiene que no aceptará negociaciones bajo coerción.
El incremento de la tensión ocurre mientras continúan contactos indirectos mediante países mediadores y aumenta la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, en un escenario marcado además por la situación del estrecho de Ormuz y sus efectos sobre el suministro internacional de petróleo.

