Una investigación internacional reveló que la litosfera de Venus, la capa rígida más externa del planeta, presenta importantes diferencias de espesor entre los hemisferios norte y sur, una característica que podría ayudar a explicar cómo el planeta libera su calor interno y distribuye su actividad volcánica.
Venus continúa revelando importantes diferencias con la Tierra pese a que ambos planetas poseen dimensiones similares. Un nuevo estudio ha determinado que su litosfera no presenta un espesor uniforme en toda la superficie, sino que existen diferencias significativas entre las regiones septentrionales y meridionales.
La investigación encontró que las grandes llanuras volcánicas del norte poseen una litosfera más delgada que las situadas en el sur. Al mismo tiempo, estas regiones septentrionales concentran más del doble de volcanes por unidad de superficie.
Esta relación resulta especialmente importante para comprender la evolución geológica de Venus. Una litosfera más delgada facilita que parte del calor almacenado en el interior del planeta alcance la superficie mediante procesos volcánicos.
La litosfera constituye la capa exterior rígida de un planeta e incluye la corteza y la zona superior del manto. Su resistencia y espesor desempeñan un papel fundamental en la forma en que el calor procedente del interior puede desplazarse hacia la superficie.
En la Tierra, gran parte de este proceso está relacionado con la tectónica de placas, mediante la cual enormes fragmentos de la litosfera se desplazan, chocan, se separan y se reciclan continuamente. Venus, en cambio, carece de un sistema global de tectónica de placas comparable al terrestre.
Esta diferencia ha convertido en una importante interrogante científica la manera en que Venus consigue disipar la energía térmica acumulada en su interior.
Los investigadores analizaron información sobre gravedad y topografía obtenida por la sonda Magallanes de la NASA, lanzada en 1989 y encargada de cartografiar mediante radar buena parte de la superficie venusiana durante varios años.
A partir de estos datos fue posible estudiar el comportamiento mecánico de la litosfera y establecer modelos sobre su espesor en diferentes regiones del planeta.
Posteriormente, los científicos cruzaron esa información con mapas de las distintas provincias geológicas de Venus y aplicaron métodos estadísticos para comprobar si las diferencias detectadas entre las regiones eran significativas.
Los resultados permitieron identificar tres grandes provincias con características distintas dentro de las extensas llanuras volcánicas que cubren aproximadamente tres cuartas partes de la superficie venusiana.
Una de ellas corresponde a la denominada anomalía BAT, llamada así por las regiones volcánicas Beta, Atla y Themis. Esta zona ya era conocida por presentar una elevada concentración de estructuras volcánicas y características geológicas particulares.
Sin embargo, uno de los principales aportes de la nueva investigación aparece fuera de esta región. En las demás llanuras volcánicas, que representan aproximadamente el 61 % de la superficie del planeta, existe una clara diferencia entre norte y sur.
Las llanuras septentrionales muestran una litosfera más delgada y una mayor densidad de volcanes, mientras que en el hemisferio sur predominan zonas con una litosfera comparativamente más gruesa y una menor cantidad de estructuras volcánicas.
Los científicos consideran que esta diferencia puede ser fundamental para comprender cómo Venus ha evolucionado internamente y cómo ha conseguido perder calor a lo largo de su historia.
El hallazgo también refuerza la idea de que el interior venusiano podría ser mucho más complejo de lo que sugerían algunos modelos que consideraban su litosfera como una estructura relativamente uniforme.
Por el momento, los investigadores no disponen de una única explicación que permita determinar por qué existen estas diferencias entre ambos hemisferios.
Las futuras teorías sobre la evolución geológica de Venus deberán, por tanto, incorporar esta desigual distribución del espesor de la litosfera y explicar qué procesos internos pudieron producirla.
El estudio cobra especial relevancia porque Venus es el planeta rocoso cuyo tamaño más se aproxima al de la Tierra, pero ambos cuerpos celestes siguieron evoluciones geológicas y climáticas profundamente diferentes.
Comprender cómo Venus libera su calor interno podría aportar nuevas claves no solo sobre la historia del planeta vecino, sino también sobre los procesos que determinan la evolución de los planetas rocosos dentro y fuera del sistema solar.

