Una investigación realizada en España reveló que los neandertales utilizaban habitualmente la madera para fabricar lanzas, herramientas y objetos domésticos, además de emplearla como combustible. El análisis de 597 restos arqueológicos de entre 40.000 y 62.000 años de antigüedad demuestra que estos grupos humanos poseían conocimientos técnicos más diversos de lo que permitía apreciar el registro arqueológico tradicional.
Durante décadas, los conocimientos sobre la tecnología neandertal procedieron principalmente del estudio de herramientas de piedra, debido a que este material puede conservarse durante miles de años.
Sin embargo, la madera se descompone con facilidad y rara vez permanece en condiciones que permitan su recuperación arqueológica.
El nuevo trabajo demuestra que esa limitación había dejado fuera de las investigaciones una parte importante de las actividades desarrolladas por nuestros antiguos parientes humanos.
HALLAN LANZAS Y UNA POSIBLE MAZA
Los investigadores analizaron 597 restos de madera procedentes de 16 niveles arqueológicos, correspondientes a diferentes ocupaciones neandertales registradas entre hace 62.000 y 40.000 años.
Entre los materiales estudiados identificaron 13 elementos que fueron fabricados, modificados o utilizados por estos grupos humanos.
Los hallazgos incluyen dos lanzas de madera, una de las cuales alcanza los 2,45 metros de longitud y presenta características compatibles con un arma diseñada para ser utilizada a corta distancia.
De la segunda lanza se conservaron 1,99 metros, incluyendo un extremo puntiagudo que evidencia un trabajo deliberado de la madera.
Los arqueólogos también identificaron un objeto elaborado a partir de una sola pieza, con un mango diferenciado de aproximadamente 16 centímetros y una cabeza ensanchada y puntiaguda.
Por su apariencia, los investigadores consideran que podría tratarse de una maza utilizada para golpear, aunque todavía no han podido establecer su función exacta.
Las marcas conservadas en su superficie demuestran que fue modelada intencionalmente mediante técnicas de raspado.
MADERA PARA PREPARAR ALIMENTOS
El estudio permitió identificar posibles utensilios domésticos que amplían considerablemente los conocimientos sobre las actividades cotidianas de los neandertales.
Entre ellos destacan cuatro piezas de corteza carbonizada y aplanada, interpretadas como posibles bandejas o recipientes utilizados cerca de las zonas donde se encendía el fuego.
También se encontraron restos de palos cruzados sobre una estructura de combustión, lo que plantea la posibilidad de que formaran parte de una instalación elevada destinada a preparar alimentos.
Otra pieza de aproximadamente 5,10 metros de longitud podría haber sido empleada para acondicionar el espacio habitado o construir una estructura ligera.
No obstante, los científicos aclaran que algunas de estas interpretaciones son hipótesis basadas en la forma, ubicación y características de los restos, por lo que sus funciones todavía no pueden determinarse con certeza.
EL SECRETO DE SU CONSERVACIÓN
Uno de los aspectos más extraordinarios del Abric Romaní es su capacidad para preservar evidencias de materiales que normalmente desaparecen con el paso del tiempo.
En este yacimiento, los depósitos de carbonato cálcico recubrieron numerosos fragmentos de madera, formando moldes que conservaron sus características incluso después de la descomposición del material original.
Estas condiciones excepcionales permitieron a los investigadores reconstruir detalles de los objetos y observar cómo fueron utilizados en distintos momentos de la ocupación del lugar.
La madera de pino silvestre fue una de las materias primas predominantes, particularmente como combustible para mantener encendidos los hogares.
Los neandertales transportaban ramas, pequeños fragmentos y troncos de mayor tamaño, y en determinadas ocasiones acumulaban reservas de leña para utilizarlas posteriormente.
Los investigadores también encontraron evidencias del uso de corteza de enebro, posiblemente seleccionada por sus propiedades flexibles y fibrosas, adecuadas para fabricar determinados objetos.
UNA VISIÓN DIFERENTE DE LOS NEANDERTALES
Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA y coordinadora del estudio, destacó que la principal importancia del descubrimiento consiste en recuperar elementos que habitualmente desaparecen del registro arqueológico.
La presencia conjunta de hogares, herramientas de piedra, restos de animales y objetos de madera permite comprender mejor cómo estos grupos organizaban sus espacios y distribuían sus actividades.
Por su parte, Josep Vallverdú, investigador del mismo instituto y profesor de la Universitat Rovira i Virgili, señaló que los hallazgos demuestran que la tecnología neandertal iba mucho más allá del trabajo de la piedra.
La investigación también contó con la participación de la especialista Gema Chacón, quien destacó que las nuevas evidencias permiten ampliar los conocimientos sobre la organización de la vida cotidiana durante el Paleolítico medio.
MÁS DE CUATRO DÉCADAS DE EXCAVACIONES
El estudio reúne los resultados de más de 40 años de investigaciones arqueológicas realizadas en el Abric Romaní.
Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1983 y permitieron descubrir una extensa secuencia de asentamientos humanos prehistóricos.
La conservación excepcional de los materiales ha convertido este yacimiento en uno de los lugares más importantes para estudiar el comportamiento de los neandertales en Europa.
Los resultados refuerzan la idea de que estos grupos humanos poseían habilidades técnicas, capacidad de planificación y conocimientos sobre las propiedades de diferentes materiales.
Para los investigadores, el principal aporte de este descubrimiento es demostrar que la ausencia de determinados objetos en los yacimientos no significa necesariamente que los neandertales desconocieran su fabricación.
En muchos casos, simplemente se trata de materiales que no consiguieron sobrevivir al paso de miles de años.

