La ansiada noticia que esperaba desde hacía semanas Pedro Pablo Kuczynski llegó recién la noche del pasado viernes.
El Poder Judicial anuló el impedimento de salida del país que pesaba sobre él desde junio de 2025, la última restricción activa que lo retenía en el Perú.
En otras circunstancias, el expresidente no hubiera esperado más y habría intentado subir a un avión, como sucedió hace un año. Pero la experiencia le ha dejado enseñanzas.
Ahora, un Kuczynski sin apuros, sin prohibiciones legales, con 88 años a cuestas, salió de su casa al promediar las 2:00 p.m. de ayer sábado y, a bordo de su vehículo rojo, se trasladó a la iglesia Nuestra Señora de Fátima en Miraflores.
Vestía de polo y chaqueta blanca, usaba lentes de sol y un pantalón negro, mientras era acompañado por su enfermera, que cuidaba su pausado andar.
Perú21 esperó a su salida. Había que saber si viajaría a Estados Unidos, donde vive su familia, y cuándo lo haría. Con la misma tranquilidad con la que camina respondió las preguntas.
“Tengo que ir a ver a mi esposa, que está bastante enferma; estoy consiguiendo las citas en la clínica y, una vez que esté todo eso arreglado, iré para allá”, declaró desde la puerta del vehículo.
También recordó que él mismo debía atender su salud; sobre todo, después de los ocho largos años que padeció frente a las investigaciones de la Fiscalía. “He respondido a todo y ahí estamos”, contestó despreocupado.
Aunque lo más importante era confirmar si, como se ha especulado, su intención es irse para no regresar.

“No, esas son tonterías. Yo tengo mi casa aquí, mis libros aquí, mis pianos aquí, mis amigos aquí; yo de todas maneras voy a volver”, dijo sin dudar.
PPK sube a la van y se va sin decir todo lo que tiene guardado.
A inicios de septiembre, el exmandatario confesó a este diario que, el 3 de octubre, su hija menor, Suzanne, se casaría en Estados Unidos y que quería llevarla al altar.
Como tenía el impedimento de salida, aguardaba a que el juez anulara esa decisión cuanto antes.
Pero la orden judicial no llegó a tiempo y el sueño de ver a su hija vestida de blanco, quizás la más importante experiencia en la vida de un padre, se esfumó.
“Y es el día de mi cumpleaños, o sea, yo espero estar ahí, no solo para esta boda, sino porque ese día cumplo 88 años”, dijo Kuczynski aquella vez.
Su hija se casaría en Colorado a los 28 años.
Ella es la menor de sus cuatro hijos. PPK la tuvo a los 59 años y la adoraba. Cuando ella cumplió 3 años, vio a su padre en televisión porque se había convertido en ministro en el Gobierno de Alejandro Toledo.
Suzanne vino a Lima hace unos meses con su novio para realizar una boda simbólica en el jardín de la casa de su padre. Era un adelanto del matrimonio religioso fijado para el 3 de octubre.
Que ese trascendental evento coincidiera con el cumpleaños del exmandatario era una forma cariñosa de Suzanne de rendirle homenaje, de decirle cuán importante era para ella.
Sin afrontar juicios, PPK tiene una vida de preso, sin libertad plena y sin familia que lo rodee.
Sabe que no puede cantar victoria porque, como ya pasó, la Fiscalía podría ponerle trabas nuevamente y bloquear su eventual viaje al extranjero.
Todavía tiene investigaciones que, a pesar de que han transcurrido ocho años, han quedado solo en eso.

Odebrecht y la organización criminal
Para la Fiscalía, el expresidente es también un lavador de dinero y el cabecilla de una peligrosa organización criminal.
Y quien se encargó de sentar esa teoría a lo largo de ochos años fue José Domingo Pérez.
Pérez ya no es fiscal porque no fue ratificado en su cargo y hace pocos meses se metió de lleno en la política. Fue asesor y voceado ministro de Justicia del candidato de izquierda Roberto Sánchez.
“Si hay algunos sectores de esta sociedad a los que incomoda que el apellido Kuczynski pueda ser enjuiciado; bueno, la justicia, hasta donde tenemos comprensión, debe ser igual para todos los peruanos y peruanas”, declaró el exfiscal a este diario.

De acuerdo con su investigación, empresas como Westfield Capital y First Capital, vinculadas a PPK, se beneficiaron con 12 millones de dólares provenientes de la constructora Odebrecht.
Fueron asesorías empresariales que ocurrieron entre los años 2004 y 2013. No obstante, la acusación apunta a que el origen de ese dinero es ilegal.
Pérez trazó en la indagación que el lavado de activos se concretó cuando el investigado compró, con el dinero que provino de Odebrecht, sus inmuebles de San Isidro y Cieneguilla.
“Nadie me va a negar que el informe de la Unidad de Inteligencia Financiera tiene credibilidad en el país y que establece cómo ha sido este movimiento de dinero de procedencia ilícita que se movió para la adquisición de los bienes del señor Pedro Pablo Kuczynski”, insistió.
Aunque Midolo, el defensor legal de PPK, contradice esa versión.
“Los pagos que se han realizado por estas asesorías no han sido vinculadas a ninguna fuente ilícita (…) no cabía la posibilidad alguna de que el señor Kuczynski haya tenido, además, la intención de ocultar la procedencia de esos fondos, porque todos los fondos han sido absolutamente bancarizados”, explicó.
Recalcó, además, que ninguno de los directivos de Odebrecht que se acogieron a la colaboración eficaz, como Jorge Barata y Marcelo Odebrecht, comprometió a PPK con la recepción de coimas.
“Lo que tiene el Ministerio Público es una sospecha por el simple hecho de que la empresa del señor Kuczynski, a través de su exsocio, el señor Gerardo Sepúlveda, realizó asesorías financieras en algunos momentos en que coincidían cuando él fue funcionario público. Pero el señor Pedro Pablo Kuczynski de forma directa no ha realizado ninguno de estos servicios”, dijo Midolo.
Efectivamente, quien realizó estos servicios fue el chileno Gerardo Sepúlveda, entonces socio y amigo de PPK.
Junto a Sepúlveda, el exfiscal Pérez incluyó a dos personas más. Ese dato no es menor, porque la ley peruana califica de organización criminal cuando por lo menos tres personas se juntan para cometer un delito.
Pérez Gómez agregó a su lista de investigados a José Luis Bernaola, el chofer de PPK, y a Gloria Kisic, la secretaria del expresidente.
Esta acusación resultó tan absurda que el Poder Judicial ha liberado de responsabilidad penal a Bernaola y, luego de ocho años de investigación y de una detención preliminar televisada a todo el país, ha sido excluido del proceso.
Cuando Pérez fue consultado sobre por qué fue incluido el chofer si, como concluyeron los jueces, no incurrió en lavado de activos, este dijo simplemente que la decisión judicial es “una posición que se respeta”.
Pero nadie le devolverá a Bernaola los días que pasó padeciendo por un proceso del que nunca debió ser parte.
Los aportes de campaña
En octubre de 2025, el Tribunal Constitucional (TC) anuló el famoso caso Cocteles.
Se investigaba la ruta del dinero que puso Odebrecht para financiar la campaña electoral de Fuerza Popular en 2011.
Si bien esa indagación comprometía al fujimorismo, la clase política en general que participó en elecciones en 2011 y 2016 era investigada bajo el mismo criterio, porque Odebrecht entregó dinero a varios partidos políticos, entre ellos al de PPK cuando postuló en 2011.
Kuczynski se acogió a la sentencia del TC. El fallo estableció que no había delito en los aportes de campaña a partidos políticos hasta antes de noviembre de 2016.
“He cumplido tres años de prisión preventiva. Cuando era la época del COVID, me permitieron pasarlo en mi casa. Pero me anularon mis cuentas bancarias, me congelaron mis propiedades, que son tres: está la casa de al lado, que estaba alquilada, y vivía de ese alquiler”, contó.
La última propiedad es la de Cieneguilla, que ahora está en poder del Inabif. Algo de paradoja hay en que su casa sea ahora un albergue para ancianos como él.
PPK tiene un grave problema cardiaco que debe ser atendido a tiempo. Por esa razón, en junio de 2025 intentó viajar a Estados Unidos.
Ya no tenía impedimentos legales activos en ese momento. Se desactivaron porque los plazos se cumplieron y el equipo de fiscales de Lava Jato no hizo una nueva solicitud.
No obstante, reaccionaron cuando su investigado arribó al aeropuerto.
“Tenía la intención de viajar a la Clínica Mayo a atenderse y, cuando estaba transitando por el área de migraciones del aeropuerto, le comunican que no podía salir porque existía en el sistema algo que se denomina alerta registral (…) pese a ello, por una orden administrativa, no judicial, no se le permitió la salida”, narró Julio Midolo, quien acompañaba a su cliente aquella vez.
Según el letrado, en ese momento, desde el Gobierno de Dina Boluarte, se alertó a las autoridades de justicia para que su defendido no abandonara el territorio nacional.
“Nos enteramos que quien fuera el primer ministro Eduardo Arana había llamado a la presidenta de la Corte Nacional de Justicia y a la presidenta del Poder Judicial para comunicar que el señor Kuczynski estaba en el aeropuerto e intentaba viajar”, reveló.
Lo que sucedió después fue que PPK, en silla de ruedas, fue cercado en el terminal aéreo por las autoridades.
El fiscal Carlos Puma, quien investigaba justamente el caso de aportes de campaña, impidió que abordara el avión.
Al día siguiente, el domingo 8 de junio de 2025, un juez ordenó que el exjefe de Estado permaneciera en el Perú por 18 meses.
Esa restricción fue anulada el viernes porque en septiembre fue archivada definitivamente la indagación de los aportes.
Si lo desea, Kuczynski podría irse del Perú ahora, pero, como ya adelantó, se tomará su tiempo.
En este largo proceso, el exgobernante perdió a su hermano menor Miguel, quien falleció en octubre del año pasado en Lima. Miguel acompañó a Pedro Pablo en los momentos más duros; nunca lo abandonó.
Pero no es la única persona que le hace falta.
“Lo primero que quiero es estar con mi esposa porque el fiscal Pérez tenía el aparente deseo de que Nancy, mi esposa, llegara aquí y no dejarla salir. Entonces, como ella cuida a su mamá, que tiene 94 años, y a un hermano que tiene una enfermedad grave, ella no puede llegar aquí porque no la dejarían salir. Esto es un sistema que funciona con amenazas”, expresó nostálgico e indignado por lo que le toca enfrentar.
Finalmente, el Cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria levantó la orden de impedimento de salida del país contra el expresidente.
Eso ocurrió la noche del viernes 9 de octubre, seis días después del matrimonio de Suzanne Kuczynski.
PPK se perdió la boda, aunque, si no hay más sorpresas, podría reunirse con su familia, como lo ha deseado en estos años.

