Una investigación internacional encabezada por científicos de la Universidad de Kioto, Japón, reveló que consumir aceite de oliva antes de los carbohidratos puede disminuir el aumento inicial de glucosa en sangre. Los resultados, obtenidos en ratones, abren nuevas posibilidades para estudiar estrategias alimentarias destinadas al control de la diabetes.
Un equipo internacional de investigadores identificó nuevos mecanismos que explican cómo el orden de consumo de los alimentos puede influir en los niveles de azúcar en sangre después de las comidas. El estudio, publicado el 8 de octubre de 2026 en la revista científica Diabetes, demuestra que administrar aceite de oliva antes de la glucosa retrasa el vaciamiento gástrico y reduce la elevación inicial de la glucemia en ratones.
La investigación, en la que participaron especialistas de Japón, Canadá y Australia, analizó la relación entre las grasas alimentarias, las hormonas digestivas y el sistema nervioso, con el propósito de comprender por qué determinados hábitos durante las comidas pueden modificar la respuesta del organismo ante los carbohidratos.
EL ORDEN DE LOS ALIMENTOS IMPORTA
Para desarrollar el experimento, los científicos utilizaron ratones sometidos previamente a un periodo de ayuno nocturno y los distribuyeron en tres grupos.
El primero recibió agua antes de una dosis de glucosa; el segundo, aceite de oliva y, 15 minutos después, glucosa; mientras que el tercero recibió primero glucosa y posteriormente aceite de oliva.
Los resultados mostraron que los animales que recibieron aceite antes de la glucosa experimentaron un aumento inicial menor del azúcar en sangre respecto a los otros grupos.
También se observó que el contenido del estómago tardaba más tiempo en pasar hacia el intestino, un proceso conocido como vaciamiento gástrico. Este retraso modifica la velocidad con la que la glucosa llega al aparato digestivo y se incorpora a la circulación sanguínea.
LAS HORMONAS Y EL SISTEMA NERVIOSO
Los investigadores identificaron la participación de dos hormonas fundamentales: el glucagón y el péptido similar al glucagón tipo 1, conocido como GLP-1.
Ambas intervienen en la regulación metabólica, aunque mediante mecanismos diferentes. El glucagón suele asociarse con el aumento de la glucosa sanguínea, mientras que el GLP-1 favorece respuestas que contribuyen a controlar sus concentraciones después de comer.
El estudio encontró que estas señales hormonales pueden actuar de manera parcialmente compensatoria para regular la velocidad con la que el estómago libera su contenido.
Asimismo, los experimentos demostraron la intervención del nervio vago, una importante vía de comunicación entre el cerebro y diversos órganos digestivos.
Cuando los investigadores interfirieron en determinadas señales hormonales y nerviosas, el efecto observado sobre la glucemia disminuyó, lo que permitió identificar mecanismos que participan en esta respuesta fisiológica.
POSIBLES APLICACIONES EN LA DIABETES
Uno de los aspectos relevantes de la investigación fue que los resultados también se reprodujeron en modelos animales con diabetes tipo 2 y con deficiencia grave de insulina.
Estos hallazgos podrían contribuir al desarrollo de nuevas recomendaciones nutricionales orientadas a moderar las elevaciones de glucosa después de las comidas.
Investigaciones clínicas anteriores ya habían señalado que consumir verduras, proteínas o grasas antes de los carbohidratos puede modificar favorablemente la respuesta glucémica en determinadas circunstancias.
Sin embargo, los científicos advierten que los resultados del nuevo estudio proceden de experimentos con animales, por lo que todavía no permiten recomendar la ingesta de aceite de oliva antes de cada comida como tratamiento para controlar la diabetes.
Además, el aceite de oliva aporta calorías y su consumo debe considerarse dentro de una alimentación equilibrada, sin sustituir medicamentos ni tratamientos prescritos.
El siguiente paso será evaluar estos mecanismos mediante investigaciones clínicas en seres humanos para establecer si los efectos observados pueden trasladarse a recomendaciones nutricionales seguras y eficaces.

