La operación internacional permitió desarticular tres servicios utilizados para distribuir más de 1.000 millones de mensajes fraudulentos en 150 países. La compañía desactivó más de 20.000 cuentas y bloqueó más de 100.000 dominios vinculados con actividades delictivas.
Microsoft anunció una operación internacional contra tres importantes servicios de ciberdelincuencia que facilitaron el envío de más de 1.000 millones de mensajes fraudulentos desde enero de 2026. La intervención permitió interrumpir parte de una extensa infraestructura criminal dedicada al robo de información personal, credenciales bancarias y datos de acceso a plataformas digitales.
La acción, anunciada el 14 de octubre, fue desarrollada en colaboración con la Agencia Nacional de Policía de Japón y la organización internacional Health-ISAC, especializada en seguridad informática del sector sanitario. También participaron empresas tecnológicas y organismos de investigación de diferentes países.
Los servicios identificados como YAM Store, CoGUI e Iron Man formaban parte de un mercado clandestino de habla china que comercializaba herramientas destinadas a facilitar estafas electrónicas a escala mundial.
Según los resultados de la investigación, estas plataformas permitieron desarrollar campañas fraudulentas dirigidas contra más de 75.000 organizaciones en 150 países, incluidos hospitales, entidades financieras, empresas privadas e instituciones públicas.
De los mensajes maliciosos detectados, más de 750 millones estuvieron dirigidos a clientes de Microsoft. Las operaciones generaron decenas de millones de dólares para los responsables de la infraestructura delictiva.
UNA INVESTIGACIÓN QUE COMENZÓ EN JAPÓN
Las pesquisas comenzaron a finales de 2025, cuando las autoridades japonesas alertaron sobre un incremento de mensajes engañosos dirigidos a ciudadanos y empresas de ese país.
Inicialmente, los investigadores consideraron que se trataba de campañas fraudulentas independientes. Sin embargo, el análisis de cuentas, páginas web y servicios informáticos permitió descubrir un sistema mucho más amplio.
La organización operaba mediante un mercado clandestino donde los delincuentes podían adquirir cuentas de correo electrónico, dominios, servicios de alojamiento y herramientas para crear páginas falsas que imitaban sitios legítimos.
Este mecanismo reducía considerablemente los conocimientos técnicos necesarios para ejecutar una estafa. Los compradores podían utilizar herramientas previamente desarrolladas para lanzar ataques contra miles de personas.
La investigación también contó con el apoyo del Centro de Control del Cibercrimen de Japón, Resecurity, Cloudflare, Oracle, Proofpoint y TRM Labs, entre otras organizaciones.
TRES SERVICIOS AL SERVICIO DEL FRAUDE
YAM Store funcionaba como un comercio digital especializado en la venta de cuentas de Microsoft y Google obtenidas de manera fraudulenta, además de herramientas utilizadas para realizar ataques informáticos.
Sus operadores aprovechaban, en determinados casos, dominios de internet que organizaciones legítimas habían dejado caducar. Posteriormente, reconstruían las páginas para simular que continuaban funcionando y obtener cuentas digitales que podían revender a otros delincuentes.
Por su parte, CoGUI proporcionaba páginas web y mensajes falsificados que reproducían la apariencia de instituciones financieras, empresas comerciales y organismos gubernamentales.
Mediante estas imitaciones, los atacantes buscaban convencer a las víctimas de introducir contraseñas, números de tarjetas bancarias y otros datos confidenciales.
El tercer servicio, denominado Iron Man, representaba una evolución de este sistema. Su plataforma ofrecía más de 2.300 plantillas preparadas para suplantar la identidad de bancos, hospitales, aerolíneas, organismos de transporte, departamentos policiales y entidades públicas.
Estas herramientas permitían adaptar rápidamente los engaños a distintos idiomas, países y sectores económicos.
BLOQUEO MASIVO DE CUENTAS Y DOMINIOS
La intervención fue posible mediante una orden emitida por el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida, en Estados Unidos, que autorizó la incautación y redirección de dominios utilizados por los servicios criminales.
Microsoft confirmó que desactivó más de 20.000 cuentas vinculadas con YAM Store y bloqueó más de 100.000 dominios empleados para suplantar identidades y cometer fraudes digitales.
La operación representa un golpe importante contra el modelo de ciberdelincuencia como servicio, mediante el cual organizaciones criminales comercializan herramientas informáticas para que terceros ejecuten estafas.
No obstante, la compañía reconoce que los tres servicios intervenidos constituían solamente una parte de un ecosistema delictivo internacional más amplio.
ADVIERTEN SOBRE NUEVAS ESTAFAS
Los especialistas señalan que los mensajes relacionados con supuestos paquetes pendientes de entrega, multas de tránsito, problemas bancarios o pagos tributarios continúan siendo mecanismos habituales para engañar a los usuarios.
Por ello, recomiendan desconfiar de enlaces inesperados, verificar directamente los avisos recibidos y utilizar sistemas de autenticación reforzada para proteger las cuentas digitales.
La investigación demuestra que combatir el fraude informático requiere actuar no solamente contra quienes envían los mensajes, sino también contra las organizaciones que proporcionan la infraestructura tecnológica necesaria para sostener estas actividades.

