Especialistas en salud digestiva alertan que cenar tarde y bajo altos niveles de estrés puede afectar de forma directa el funcionamiento intestinal, incrementando la probabilidad de sufrir diarrea o estreñimiento.
De acuerdo con estudios recientes, los hábitos alimenticios desordenados, sumados a la tensión emocional, alteran el ritmo natural del sistema digestivo, provocando irregularidades en el tránsito intestinal.
Los expertos explican que el estrés activa respuestas hormonales que impactan el intestino, mientras que cenar en horarios tardíos dificulta la digestión, ya que el organismo reduce su actividad metabólica durante la noche.
Entre las principales consecuencias se encuentran episodios de inflamación abdominal, digestiones pesadas y cambios en la frecuencia de evacuación, que pueden derivar en molestias recurrentes si se mantienen estos hábitos.
Asimismo, se advierte que el intestino está estrechamente conectado con el sistema nervioso —lo que se conoce como el “segundo cerebro”—, por lo que factores emocionales como la ansiedad o el cansancio influyen directamente en su funcionamiento.
Especialistas recomiendan cenar al menos dos o tres horas antes de dormir, optar por comidas ligeras y reducir el estrés mediante rutinas de descanso y relajación, con el fin de mejorar la salud digestiva.

