José Mourinho ha comenzado su segunda etapa al frente del Real Madrid con una serie de cambios destinados a reforzar la disciplina, la convivencia y el cuidado físico de la plantilla. El técnico portugués ha establecido nuevas reglas que abarcan desde la puntualidad hasta la alimentación y el tratamiento de las lesiones.
Una de las medidas más llamativas establece que los jugadores deben llegar a Valdebebas al menos una hora antes de cada entrenamiento. La norma se aplica por igual a todos los integrantes de la plantilla, sin importar su jerarquía.
El castigo para quien llegue tarde no consiste inicialmente en una multa económica: el futbolista debe realizar trabajo individual en el gimnasio, separado del entrenamiento colectivo.
Mourinho también ha intervenido en la nutrición. El entrenador busca que los jugadores mantengan hábitos alimenticios estrictos y, además, ha recuperado una costumbre que ya aplicó durante su etapa en el Benfica: plantilla y cuerpo técnico comen juntos en las instalaciones de Valdebebas para fortalecer la convivencia.
Otro de los cambios está relacionado con el tratamiento y la recuperación de las lesiones, con mayor control por parte del cuerpo técnico sobre los procesos físicos de los futbolistas.
La disciplina no es nueva en la filosofía de Mourinho. Durante su primera etapa en el conjunto blanco, el portugués llegó a tomar decisiones polémicas contra jugadores importantes cuando consideraba que no cumplían sus exigencias.
Ahora, sin embargo, el propio Mourinho asegura que ha regresado a Madrid con mayor madurez y autocontrol. Su mensaje sigue siendo claro: ningún jugador está por encima de las reglas del equipo.

